El mayor obstáculo…

Marzo 23, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

El mayor obstáculo para el desarrollo social y económico de Colombia son sus instituciones públicas. Son graves los defectos en todos los frentes de importancia: formación y operación inapropiadas del Legislador, a ineficaces y contrarias al interés de los representados; formación política de las altas cortes y, en general, mala selección de personal en la Rama Judicial, hoy de baja productividad; administración pública bajo el régimen presidencial, peligroso por la concentración de autoridad y responsabilidad en una sola persona, y por ausencia de responsabilidad de los políticos profesionales, que interfieren sin asumir las consecuencias de los desaciertos; sistema de control contrario a las pautas de la administración moderna, que aboga por el autocontrol. Además el esquema para asignar recursos de inversión pública inhibe la construcción de regiones autónomas, capaces de competir en una economía globalizada. Y preocupa que la normatividad vigente convierte el error en delito; eso aleja a gentes de bien del servicio público, en tanto que los pícaros se sujetan en apariencia a las reglas y hacen sus travesuras incólumes.Así uribistas, santistas y líderes de la izquierda no lo crean, la erosión institucional y la corrupción inducidas por el mal diseño de las instituciones establecen un techo bajo para el progreso de casi 50 millones de personas que habitan a Colombia. Algunos analistas han propuesto hacer una Asamblea Constituyente, para enmendar los defectos con participación amplia. Aunque esta sugerencia parece lógica, tiene serias dificultades: la capacidad para imponerse no se derivaría de la fuerza de las ideas sino de las circunstancias que hayan rodeado el proceso electoral. Luce más apropiado que el gobierno, con motivo de la negociación en curso con el enemigo menos sanguinario y más ordenado que se enfrenta en la guerra de la coca, aborde el asunto con rigor, busque ayuda en expertos en diversas disciplinas, como la filosofía, ciencias naturales, letras y artes, ciencias sociales y jurídicas, y hasta teólogos, y les pida revisar los procesos y estructuras públicas y recomendar un rediseño a partir de lo que existe, para lograr el reacomodo necesario sin exceso de sobresalto para los funcionarios de carrera. Surgirán fusiones y reacomodos complejos, pero el temor a lo desconocido no puede ser argumento para promover un statu quo que lleva al país al precipicio. Lo mismo pasa en Venezuela, pero con mayor gravedad, porque el aparato estatal de ese país es más absurdo. Ello apunta a que el diseño de instituciones públicas de Colombia prevea una eventual integración de los dos países, a los que se podría sumar Ecuador, cuyo sistema es quizá menos malo pero depende de quién sea el gobernante. Unidos los tres países, cuyas historias y culturas tienen raíz común, tendrían más capacidad de gestión en la sociedad global para enfrentar contradictores de peso. El Presidente tiene la palabra. ¿Qué opina?

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