Deberes del capital

Deberes del capital

Abril 28, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Lo privado y lo público tienen intereses diferentes, pues lo primero busca maximizar valor y lo segundo debe velar por el interés general. Sin embargo, las cosas no siempre suceden como deberían. A veces los servidores públicos anteponen sus objetivos personales a sus deberes. También en el sector privado suele haber conflicto entre los intereses de los administradores, que persiguen el control o su beneficio económico personal, y los intereses de los accionistas o el propósito de la comunidad, que debe estar por encima del interés particular. Por consiguiente, la propiedad privada sólo se legitima con conductas apropiadas. Si no se obra bien, no habrá argumentos morales para defenderla ante la sociedad. No basta aducir que la propiedad estatal es perniciosa o ineficiente, si el sector privado no se comporta de manera que se haga evidente el contraste cuando sea procedente. La sujeción a la ley es cimiento de la vida en sociedad. Es esencial un compromiso irreductible con el cumplimiento de las normas, así sea costoso, a menos que ellas transgredan principios superiores de convivencia con evidente impacto negativo sobre el interés general.Menos obvia es la obligación de lograr la mayor eficiencia posible en la gestión. Es natural pensar que las cosas se hacen bien porque se tiene la intención de hacerlas de la mejor manera posible, pero es escaso el sentido crítico necesario para ver los talones de Aquiles en la propia conducta. Es preciso examinar la interacción con clientes, proveedores y trabajadores. Todos ellos participan de los riesgos de la aventura empresarial, por lo cual no puede ignorarse su perspectiva en el momento de tomar decisiones. Un viejo adagio sostiene que el tiempo perdido los santos lo lloran, y los trabajadores invierten su tiempo en el cumplimiento de instrucciones al servicio de la empresa, por lo cual no basta remunerar el servicio prestado: es obligación del patrono promover el desarrollo personal y profesional del trabajador. Además la empresa debe cumplir con la promesa de valor ofrecida a sus clientes y consumidores, y con los contratos celebrados con sus proveedores de bienes y servicios.Todo lo anterior no basta: es preciso actuar en forma consistente con la necesidad de hacer viable la comunidad en la que se participa. Ello incluye la obligación de promover la sostenibilidad ambiental y social. No puede permanecer indiferente ante lo público. El capital debe participar en la formulación de proyectos de ciudad región. La responsabilidad social de las empresas no se puede limitar a programas y proyectos asistenciales. Debe impulsar la permanencia y el mejoramiento continuo del tejido social con propuestas para la gestión pública, el seguimiento activo y la valoración oportuna de lo ejecutado. El capital permanece, en tanto que los servidores elegidos cambian periódicamente. Por consiguiente, el sector empresarial es parte integral de la memoria institucional de la comunidad. La responsabilidad es inmensa. ¿La asumiremos?

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