Como Venezuela…

Como Venezuela…

Octubre 29, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

¿Es sostenible el esquema de Venezuela o, por el contrario, depende de su riqueza minera y energética? Nuestro vecino tiene muchos regalos de la naturaleza, pero su sistema económico, sin sólida producción interna, es poco propicio para construir una sociedad capaz de innovar y construir propósitos comunes. Podrá importar productos terminados durante mucho tiempo, pero corre el riesgo de perder el sentido de propósito común mientras siga sumido en un mar de retórica, con una cabeza ejecutiva en control pleno de las funciones legislativas y judiciales.No estamos lejos. El sistema político de Colombia tiene elementos de democracia incipiente pero su estrategia de desarrollo es similar a la de Venezuela, aunque con una base de recursos naturales no renovables mucho menor. Dado que las poblaciones comparten historia y cultura, no es aventurado afirmar que podría caer en manos de un líder primitivo, similar al coronel Chávez. Nuestra Constitución promueve el canje de votos en el Congreso por puestos y contratos. Además otorga posibilidades de censura y sanción por razones disciplinarias a entes diferentes de los superiores administrativos y de la rama judicial, como los órganos de control. Mientras los altos funcionarios centran su energía en evitar problemas con estos entes, la corrupción puede crecer en los niveles inferiores de la estructura gubernamental. A todas estas, la justicia no llega en forma oportuna, no se respeta la reserva del sumario, las sentencias se divulgan mediante comunicados de prensa antes de su expedición y las sanciones penales se modifican según el impacto mediático, en vez de obedecer a una escala de criterios rigurosos.Hoy entran al país miles de millones de dólares como inversión extranjera para minas y energía, lo cual fortalece la moneda de manera transitoria, con impacto negativo sobre la competitividad de la producción nacional y escasa generación de empleo. Después vendrán exportaciones de minerales e hidrocarburos, que mantendrán la tasa de cambio en niveles con los cuales será difícil competir contra importaciones para nuestra industria. Poco bienestar sostenible quedará. Con el incremento en los recursos públicos, los gobiernos tendrán la tentación de regalar dinero y bienes. Esta estrategia, en boga desde el gobierno anterior, poco contribuye a aliviar de manera permanente la pobreza. En cambio favorece esquemas para labrar fortunas con base en la contratación pública. Colombia y Venezuela parecen ir a la deriva en el mar de la globalización. No basta tener recursos naturales. Muchos países ricos carecen de ellos. Lo importante es tener norte claro y procesos públicos razonables. Parecería que no quisiéramos admitir la realidad. Cuando despertemos puede ser tarde. ¿Entenderemos que hay otros caminos?

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