Candidatos y propuestas

Febrero 28, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Escoger alcalde entre diversos candidatos debe ser un proceso racional, que enfrente propuestas y necesidades comunes, para apostar a quien mejor haga la tarea, pero las elecciones se han vuelto oportunidades para el egoísmo, sin tener en cuenta el interés general. Los votantes evalúan si obtienen algún beneficio directo si su voto triunfa. Ni siquiera se escoge con base en partidos, porque cada candidato tiene que conseguir el dinero para financiar su campaña. Sin embargo, las circunstancias de nuestra ciudad obligan a pensar muy bien, pues estamos en una coyuntura histórica y tendremos elecciones municipales en pocos meses. La administración actual ha emprendido la tarea de reconstruir las instituciones municipales y poner orden en la casa, tras casi dos décadas de desorden. Ha cometido el error de no contar el desorden espeluznante que encontró, causado por el afán de gasto en tiempos de Mauricio Guzmán, que triplicó la deuda municipal, la desidia de Ricardo Cobo, el desorden en la reducción de la plantilla en tiempos de Jhon Maro Rodríguez, y la entrega a inversionistas privados de la gestión financiera de la ciudad en tiempos de Apolinar. Además le tocó a esta administración recibir Emcali con bajísima productividad, sin estrategias y sin gestión consistente durante los 14 años que estuvo en manos del gobierno nacional. Las tareas que siguen para que Cali y el Valle vuelvan a destacarse en el espacio nacional son titánicas. La ciudad sigue siendo la de más alta tasa de desempleo entre las ciudades grandes, su tasa de homicidios sigue muy alta, el nivel de su educación no es apropiado para la vida del Siglo XXI, y sus habitantes pierden mucho tiempo por los problemas de movilidad que enfrentan. Todos estos retos desbordan al más competente, pero hay que escoger entre las opciones que las instituciones ofrecen. Nuestro sistema político no facilita la elección acertada de alcaldes. La ciudad de más elevado nivel de desarrollo social, Bucaramanga, tuvo al frente de su administración a Iván Moreno Rojas, hoy señalado como cómplice de su hermano Samuel en Bogotá, la capital, que abandonó el sendero de virtud cívica y profesionalismo construido por Antanas Mockus y Enrique Peñalosa, para caer en la mediocridad, y después en la corrupción, para finalmente quedar en manos de Gustavo Petro, desmesurado hasta el delirio. Se evidencia el absurdo diseño de los procesos públicos en Colombia.En Cali hay 21 aspirantes identificados, y el primer lugar en encuestas de opinión lo tiene una pesista que se jubiló en Emcali y tuvo opaca labor en el Congreso, seguida por el líder de las vendedoras de chance, de planteamientos nebulosos. Sería muy conveniente conocer cómo proponen los candidatos que se aborden los retos de la ciudad y cómo piensan lograr que nuestra región alcance el promedio nacional en ingreso per cápita y lo supere con creces, como debe ser, porque tiene las ventajas comparativas naturales para ello. ¿Queremos futuro?

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad