Amor patrio

Amor patrio

Marzo 05, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Según Wikipedia, la palabra patria suele designar la tierra natal o adoptiva a la que un individuo se siente ligado por vínculos de diversa índole, como afectivos, culturales o históricos o lugar donde se nace, o a la de los padres cuando por este hecho median vínculos sentimentales. La patria es, pues, ese conjunto de circunstancias y valores que se imputan a los predecesores idealizados, a los padres. Se usa como argumento para promover el sacrificio en nombre de algo de discutible pertinencia. Quizás era procedente el patriotismo en otras épocas, pero hoy no tiene sentido, por varias razones. En primer lugar, los grandes problemas de hoy tienen que ver con todos los humanos. Así, proteger el medio ambiente y evitar guerras de destrucción total son asuntos universales. En segundo lugar, los lazos de identidad afectiva con costumbres locales enfrentan el reto de las migraciones y el desarraigo. Tercero, los productos culturales deben ajustarse a la integración planetaria y sostenerse por su calidad, no por el hecho de ser los propios del sitio. Finalmente, la posibilidad de erradicar el analfabetismo permite vislumbrar una sociedad más racional, menos necesitada de apoyos sicológicos que apelen a una asociación fundada en un país; es más lógico el compromiso con la localidad donde se vive, pues ella constituye una verdadera comunidad. Es difícil aducir hoy orgullo de la patria colombiana. Nuestra historia y nuestro presente, están plagados de violencia. En general, no hemos sobresalido en las ciencias, artes o letras, aunque algunos connacionales han tenido reconocimiento universal. Cabe recordar que ni Gabriel García Márquez ni Fernando Botero viven en Colombia. El fracaso de nuestro proyecto político se evidencia en una pésima distribución del ingreso, el mayor obstáculo al crecimiento futuro, porque inhibe el desarrollo de la demanda por bienes y servicios. La corrupción es elevada, lo cual demuestra un bajo sentido de solidaridad con los demás habitantes del país. Ni siquiera en fútbol, tan popular, tenemos resultados aceptables, a pesar de que nuestra población es casi igual a la de Francia, Italia e Inglaterra, y superior a la de España y Argentina, y tenemos un clima muy superior para la práctica de actividades al aire libre.La patria se puede reivindicar. Podría incluso volverse motivo para construir un propósito colectivo. Eso depende de nosotros. Volver nuestros sistemas sociales algo respetuoso y al tiempo eficiente les daría sentido a las sanas emulaciones con otras colectividades en la búsqueda de nuevas metas, cada vez más exigentes. La capacidad del ser humano se puede aprovechar mejor si se construye una utopía y se persigue con convicción, así sea imposible. Se necesita un proyecto político apropiado. ¿Quién está dispuesto a promover un modelo de convivencia sostenible para darle dignidad a esta patria?

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