Agua para Cali

Agua para Cali

Enero 16, 2018 - 11:50 p.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

El suministro de agua para Cali no está asegurado a largo plazo. Es cierto que el crecimiento de la población se ha reducido de manera drástica. Sin embargo, las fluctuaciones climáticas son hoy más marcadas que en el pasado, y es probable que el asunto se agrave porque la actividad humana ha acumulado excesos de dióxido de carbono y metano en la atmósfera, y eso ha subido la temperatura promedio de la misma de manera consistente desde el Neolítico, y sobre todo en los últimos dos siglos, con el uso irresponsable de combustibles fósiles. El Valle del Cauca debe prepararse para ciclos de lluvias mucho más escasos, seguidas por pluviosidad sin precedentes en las próximas décadas, y Cali tiene que ser parte integral de la solución.

La escasez solo se mitiga mediante almacenamiento en tiempos de abundancia. Eso significa que será preciso construir los embalses que contempla el estudio de hace más de 25 años, como en forma reiterada ha manifestado Nicolás Ramos Gómez desde la Sociedad de Mejoras Públicas, hacer mantenimiento extenso a los ríos Cali, Cañaveralejo, Meléndez y Lili para evitar que pierdan capacidad de conducir agua y se desborden en forma trágica, retomar la tarea de intervenir esas cuencas desde su nacimiento para proteger la flora, con lo cual se mitigan riesgos de deslizamiento.

Impulsar a las Empresas Municipales para llevar a cabo programas efectivos de reducción de pérdidas en la red de acueducto y hacer tratamiento efectivo de las aguas servidas, con reuso hasta donde sea posible, y promover la racionalización del consumo como práctica permanente. Además Cali debe liderar la ejecución efectiva del proyecto de intervención del Alto Cauca, para el cual el Gobierno ha segregado más de un billón de pesos, pero requiere gerencia. La combinación de todas esas formas de lucha contra la naturaleza puede ser la carta de salvación para nuestra comunidad: la inundación de Cali hasta la Calle Quinta suena como ficción pero puede volverse realidad.

Suena exagerado, pero no lo es. El caudal del Cauca en La Virginia, como ha explicado el ingeniero Ramos, es el triple del caudal en Salvajina. La diferencia corresponde al agua que aportan a la cuenca todos los ríos de las dos cordilleras a lo largo del Valle. Si no se hace nada, aumentarán las probabilidades de inundación en todo el Valle en épocas de lluvias y falta de agua para el uso doméstico e industrial según la temporada.

Así las cosas, las tareas que debe acometer Cali son necesarias pero no son suficientes. Hay que intervenir las cuencas de todos los ríos a lo largo del Valle, y construir conciencia cívica en todas las poblaciones, tarea nada fácil porque el subsidio al consumo de los estratos bajos incentiva el desperdicio. La agricultura se debe orientar al riego por goteo, así no parezca rentable desde la perspectiva financiera: no perder la cosecha cada cierto número de años hará lucir mejor la inversión.

Hacer estas tareas no daría votos. Además exige equipos profesionales de primer orden. Eso solo se puede dar en ambientes de magnífica gestión, con marcos de gobierno corporativo adecuados. Hay que diseñar esquemas creativos. ¿Qué esperan el Alcalde y la Gobernadora?

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