Yerros

Julio 31, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

Farc en armas. Se admite que las Farc, como movimiento político, cuenten con esquemas de seguridad armados (supervisados por Mininterior) y conformados en parte por exmilicianos. Lo que no nos habían explicado, como advirtió el procurador Alejandro Ordóñez, es que el acuerdo con el Gobierno en materia de seguridad auspiciaría el nacimiento de grupos armados protegiendo no solo exguerrilleros, sino territorios. Por eso el Procurador le pregunta al Gobierno: ¿se crearán grupos armados en el territorio? ¿Y cuerpos no armados, pero articulados para el control del territorio? ¿Los exguerrilleros podrán crear empresas de seguridad? ¿Los esquemas de seguridad compuestos por desmovilizados armados tendrán responsabilidad en el territorio para proteger civiles? Los guerrilleros, dijo Ordóñez, “van a dejar las armas tras el acuerdo final, pero más adelante el Estado los volverá a armar”.Voto militar. Hacer la paz no puede llevarnos al extremo peligroso de que Roy Barreras ponga a flotar en el ambiente enrarecido que nos rodea este globo. Sobre todo cuando el Presidente, que puso en manos de Barreras el cilindro de helio, aplaude la iniciativa y dice que solamente será posible si se aprueba la firma de la paz (de los mismos creadores de “si votas no, habrá guerra urbana” viene esta nociva prebenda). Hernando Herrera M. recordó en Caracol Radio palabras del general Álvaro Valencia Tovar: “Otorgar el voto a los militares lleva implícitos riesgos que la República no debe correr, ni las Fuerzas Armadas aceptar. Sin necesidad de emitir orden alguna, un comandante puede influir en forma sutil y decisiva en sus subordinados”. Llevar el voto a los destacamentos militares es llevar la política. Y abrir las puertas de inquietudes golpistas y situaciones de hecho que no le luce apoyar a un gobierno que está para hacer la paz. No para deshacer al país.Tribunal Especial de Paz. Erró el expresidente Álvaro Uribe Vélez en montar sobre una discusión de Twitter entre alias ‘Jesús Santrich’ y Ernesto Yamhure la denuncia de que la guerrilla del posconflicto busca someterlo a la justicia. Pero el episodio se suma a la decisión del Tribunal Superior de Bogotá de ordenar investigar a Postobón por un supuesto financiamiento a paramilitares, que se basa en testimonios de delincuentes ávidos de beneficios. Ni expresidentes ni empresas están blindados ante la justicia. Aceptado. Pero que un mandatario que combatió a la delincuencia y que una empresa seria (que ha generado empleo y tributos) terminen llevados al paredón con la indiferencia de Palacio, tiene aire de aperitivo para lo que será el banquete del omnímodo tribunal y su guillotina. Deprimente que el mutismo coincida con la aguerrida oposición de Álvaro Uribe al sí plebiscitario y con los cuestionamientos al proceso en los medios de la Organización Ardila Lülle. Mucho se han recordado en redes sociales las palabras de León Valencia en una columna de Semana: “La señal de (Claudia) Gurisatti, de RCN Televisión y de la familia Ardila Lülle, está en contra vía a esas trasformaciones tan urgentes de la vida nacional y también puede ser riesgoso para el grupo empresarial”. ¿Riesgoso?***Ultimátum. A los exguerrilleros no les conviene, para futuras campañas presidenciales, alianzas con candidatos que comparten un pasado tan indigno como el de ellos. Tal vez requieran de alguien pulcro para diluir esos pecados en su buen nombre. Sergio Fajardo: hay manzanas que es mejor no probar.Sigue en Twitter @gusgomez1701

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