Viviane

Viviane

Marzo 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

Sé de la profunda fe que tiene Viviane Morales. Y respeto eso. Compartí con ella la mesa de trabajo en 6AM de Caracol Radio y aprendí a apreciar su coraje. La vida ha sabido apretarla, pero ella no se ha doblado nunca. Es como el submarino de las películas de guerra que baja más de lo aconsejable para evitar las cargas de profundidad y, cuando comienzan a saltarle pernos y chorros, resiste, como si tuviera espíritu, para proteger a los marinos. No se hunde. Sale de nuevo a flote. Muchas de las pruebas de sus héroes bíblicos, Viviane las ha experimentado en pellejo propio y, aferrada a su creador, ha sobrevivido a las tempestades. Amarguras que a otros hubieran terminado por amansar y domeñar, a ella no han hecho otra cosa que robustecerla. Viviane es efectivo instrumento del Dios en que cree, mítico ser que la empuña como las sólidas falcatas de Toledo, hechas para traspasarlo todo. Es eso, o que ella misma está hecha de acero toledano, envuelto en capas de carburo de boro y silicio.Como muchos de ustedes, he leído sobre sus tribulaciones en periódicos y revistas y, de hecho, he contribuido a engrosar tales materiales porque, hace unos cuantos años, me abrió generosamente las puertas de su corazón para un artículo que firmé en Cromos.Aquellos que la agreden señalándola como protectora de los parlamentarios que salvaron a Samper o que fantasean con la idea de que dejó a su marido meter mano en la Fiscalía, o lo que sea que esgriman contra ella (incluida la lengua filuda de Claudia López), pierden su tiempo. La historia reciente de este país demuestra que Viviane puede tener talones de Aquiles, pero usa formidables botines.Quienes le tiran piedra no entienden que es la versión femenina y criolla de Sebastian Shaw, el mutante de los X-Men al que de nada sirve atacar con bala, granadas o misiles. Shaw tiene la capacidad de absorber esa energía (incluso la de las puñaladas) para amplificar su fuerza y velocidad. Y ya que hablamos de mutantes, cualquiera que haya seguido a este grupo de superhéroes creado por Jack Kirby y Stan Lee para el Universo Marvel en 1963, sabrá que mucho hay de la esencia argumental de ellos y sus dones en plena consonancia con las penurias de la comunidad Lgbti.Los mutantes, aunque poderosos, son excluidos de la sociedad y vistos como seres humanos de tercera, distorsiones enfermizas de la naturaleza que no pueden gozar plenamente de derechos. Son diferentes. Son distintos. Son parias. Y se les teme. Si se atreven a salir del clóset y exhibir sus diferencias, los mutantes serán señalados, arrinconados, atacados, calumniados, segregados, discriminados y acosados. Experimentarán, a fin de cuentas, la misma incomprensión que le ha tocado sortear a Viviane toda su vida. Triste ironía, querida Viviane, aquella de que los perseguidos se conviertan en cazadores, los golpeados se transformen en vapuleadores, los excluidos se exhiban como señaladores y los incomprendidos se presenten como intransigentes. Somos malos alumnos de nuestras tragedias. La fe mueve montañas. Lástima que languidezca a la hora de mover corazones tan valiosos como el de Viviane Morales.Ultimátum: No se pierdan la presentación de Ringo Starr. En Caracol Radio dijo: “Un hombre me dio una gran lección: si van a lograr un acuerdo, ambas partes deben estar satisfechas”. Un contemporáneo suyo, el actor Leonard Nimoy, murió esta semana. El señor Spock, el de las orejas puntiagudas, viajó a las estrellas habiéndose convertido, por derecho propio, en una estrella.

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