Reyes de burlas

Julio 10, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

Durante años nos han dicho que el computador de alias ‘Raúl Reyes’ no sirve como prueba judicial en procesos contra particulares (algunos de ellos políticos en ejercicio y periodistas muy humanos, pero con más bien pocas entrañas). La razón: la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia determinó que los mensajes y documentos del computador fueron obtenidos de manera ilícita, y que, además de haberse roto la cadena de custodia, ese material no tiene valor jurídico en territorio colombiano.La cadena de custodia, como se sabe, es el cumplimiento de ciertos requisitos que hacen viables las pruebas recogidas en terreno. En lo que tiene que ver con asuntos de origen informático, son aceptables solo las pruebas tomadas en presencia de testigos (al menos uno diferente al funcionario recolector), ajenas a alteraciones de los dispositivos, debidamente auditadas y, en general, recopiladas en el marco de la legalidad.Muchos de los allí mencionados han sugerido que ciertas autoridades corruptas, obsesionadas con involucrarlos en tratos con la delincuencia y en hacerlos partícipes de relaciones inadecuadas con los guerrilleros, metieron mano e introdujeron pasajes de ficción en el computador. El coro repite siempre la misma tonada.Absurdo. Quien haya leído los textos de ‘Reyes’, así como sus correos, sabrá que manipulación no pudo haber. Es una historia cronológica (datos, nombres, fechas) tan precisa, que habrían tenido que contratar a un equipo de escritores profesionales para lograr que los embuchados encontraran acomodo en las memorias del líder guerrillero sin desentonar. ‘Reyes’ llevaba un magnífico diario con alma de balance contable.Esta semana reveló la periodista D’arcy Quinn que la Fiscalía trabaja en la recuperación de dineros de las Farc (asómbrense: las Farc, a pesar de sus manifestaciones de pobreza franciscana, sí tienen dinero, y bien escondido). Esos recursos, que provienen de extorsión, secuestro y narcotráfico, estaban escondidos en una caleta en Costa Rica, país con el que Colombia ya llegó a un acuerdo para recuperar la suma.El dinero se encontró gracias a los datos precisos (ahí sí no manipulados) del computador de ‘Reyes’ y aunque legalmente uno supone que irán a las arcas públicas, deberían llegar a algunas víctimas, a manera de simbólica reparación. Víctimas de la guerrilla, pero también víctimas de quienes pasaron la raya.De quienes fueron a los campamentos como periodistas y terminaron ofreciéndose para hacer documentales y negocios de medios con las Farc. De quienes allí estuvieron en calidad de políticos, dizque para tender puentes de diálogo, y se ubicaron cómodamente en la orilla de la subversión. Inocentes con cola de auxiliadores, que pasan de agache por un detalle legal que poco importa hoy, en tiempos en que ser cercano a la guerrilla dejó de ser delito y se convirtió en positiva conducta para el futuro del país.No ser juzgados por las conductas descritas en el computador de ‘Reyes’ porque se rompió la cadena de custodia, equivale a ser inocentes por prescripción de términos. Es una inocencia de medio pelo, que libra de sentencias en tribunales, pero jamás blindará del señalamiento ético.***Ultimátum. Queda de las declaraciones de Eduardo Montealegre, en entrevista con Jefferson Beltrán, la sensación de que al hoy exfiscal dejó de aceptársele la colaboración institucional en el proceso de paz cuando advirtió de beneficios sobredimensionados para las Farc y calculó el tamaño exagerado del sapo de la impunidad.Sigue en Twitter @gusgomez1701

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