Pantalleros

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Junio 12, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

La senadora Claudia López, rodeada de cámaras y micrófonos, les reclamó hace unos días a los miembros de la bancada del Centro Democrático por dedicar el tiempo de sesiones a la resistencia civil. Tenía razón: no les pagamos a los congresistas para que se ausenten de las sesiones. No hay tanta claridad sobre si gritarles “no se roben el sueldo”, como hizo López, es adecuado o de pésimo gusto.Pero sucede que así como no les pagamos a los parlamentarios para que se vayan a la calle a promover resistencias civiles, tampoco reciben el sueldo por debatir en medios de comunicación a la hora del trabajo legislativo. Comentario que, además de Claudia López, aplica para Armando Benedetti, Roy Barreras, Jorge Robledo, Angélica Lozano, David Barguil y otros congresistas a los que muchos colombianos encuentran cada noche en Hora 20, Semana en Vivo, Voces RCN y En Jaque (espacios de radio y televisión que mencionó en pública crítica el senador Ramos Maya).Vamos a lo práctico: los días martes y miércoles la cita a debates en el Senado, por ejemplo, es a eso de las tres de la tarde y hay un par de horas que se dedican a constancias sobre asuntos de actualidad regional (fluido eléctrico en el Caribe, caída de puentes, fallas en servicios). Luego se gasta algo de reloj en un agotador dejà vu: que la ‘mermelada’, que la entrega del país a las Farc, que el tal paro que no existe…Tipo seis de la tarde arranca el debate sobre proyectos de ley que horas más tarde serán objeto de votación. Lo que hacen los congresistas mediáticos es que firman la constancia de asistencia y se esfuman para, sabiendo que el tráfico es mortal, cumplir la cita con los programas de opinión. Se desocupan tipo nueve o diez de la noche, y, con un poco de suerte, se animan a regresar a debates que ya están surtidos y votados. Pero lo corriente es que vayan directo a casa.Si se les reconviene, como hizo Ramos Maya, presentan constancias de asistencia avaladas por secretarias del Congreso que no son más que pirotecnia de los ausentistas. Como se ha dicho, contestan el llamado a lista y se ‘vuelan’.Regio que los parlamentarios estén en los medios para abrirnos las puertas del Congreso. Nadie niega que son calificados voceros de la actividad legislativa, pero que no lo hagan en los días y horas de los debates. Que si están robando o deben devolver la plata en proporción a la duración de sus entrevistas, es una discusión bizantina. Se llama ausentismo. Punto.Y responder a quien lo plantea llamándolo paramilitar (por una situación que compromete a un familiar) se inscribe en la misma dinámica que eligió Rodrigo Lara para ‘dialogar’ con León Valencia. Este último cambió el monte por la República y merece respeto. Bien diferente es que Lara tenga pruebas de que Valencia ‘mama’ la teta del Estado de manera indebida. Si es así, que lo demuestre, pero que se ahorre los insultos.Valdría la pena que se diera un debate serio en el Congreso sobre las reglas de juego que deben regir las relaciones de los senadores y representantes con los medios, al menos cuando se presente cruce de horarios entre gestión legislativa y programación radiotelevisiva. Háganlo, eso sí, lunes, jueves o viernes, cuando no hay debate y los integrantes de la Media All Stars pueden permanecer en sus curules.***Ultimátum. El Chocó, como cada tanto, es objeto de atención solo por sus tragedias. Departamento olvidado, despreciado y segregado por un país que sigue siendo afroindiferente.Sigue en Twitter @gusgomez1701

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