¿Otro Bacci?

Diciembre 27, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

El presidente debe ordenar el relevo de Óscar Naranjo del grupo de negociadores el mismo día en que el ministro Villegas pida la baja del general Luis Eduardo Martínez. Luego, ambos tienen que informar a las autoridades sobre conductas sospechosas de Naranjo y Rosso José Serrano, so pena de incurrir en omisión de denuncia.Eso, si dan por ciertas las afirmaciones contenidas en los documentos de la DEA sobre policías. Los reportes que mencionan a Martínez hacen referencia a muchos oficiales salpicados por la delincuencia. Una de las declaraciones que no es anónima la dio el mayor (r) Byron Ordóñez, alias Careguayo, mandadero de la Oficina de Envigado (cuyos integrantes combatió Martínez). ‘Careguayo’ asegura que Martínez hablaba con los Gallón y con un coronel corrupto y, acto seguido, sostiene que Naranjo y Serrano recibieron 700 millones.Los informantes de la DEA, que cantan como toque para obtener beneficios, no pueden ser tenidos como palabra grabada en mármol, a menos que su verborrea se sostenga con pruebas. Sobre todo cuando se especializan en desprestigiar a quienes los persiguieron.El gobierno da plena fe a rumores esparcidos por ‘careguayos’ y ‘macacos’, cuando ni las autoridades gringas lo han hecho. A Palomino lo deja en su puesto, porque las revelaciones de La FM no le parecen sólidas; a Martínez lo tiene en capilla por lo mismo.Podría tener que ver el hecho de que al presidente le vendieron la idea de que Martínez es uribista, y el dato se lo trajo un general que maneja bien las debilidades del mandatario. Ojo: no es la primera vez que Santos apunta hacia Martínez fundándose en chismografía política.Santos y Villegas dan credibilidad a las versiones de oídas de los sumarios sin confirmar de la DEA y, al igual que el senador Galán, no repasaron la hoja de vida (esa sí comprobada) del general. Háganlo, y descubrirán que estuvo al frente de la operación Canciller, que terminó con la captura de ‘Rodrigo Granda’. También ubicó el campamento de “Raúl Reyes”, dando origen a la operación Fénix, y lideró la detención de alias Aguja, responsable del  atentado al Nogal. Fue él quien develó un plan terrorista dirigido contra Germán Vargas Lleras. Martínez comandó la operación Troya, donde allanaron 86  propiedades de ‘Don Diego’ en el Valle. Junto a la Fiscalía coordinó la captura de ‘El  Cebollero’, ‘duro’  de la Oficina de Envigado, a la que no le dio tregua. Y, en Bogotá, redujo la tasa de homicidios del 22,1% al 16,9%. Lleva meses metido en el monte acorralando a los Úsuga, como cerebro de la operación Agamenón, y en la lista de ratas a las que les ha hecho la cacería figuran ‘Don Diego’, ‘Tanga’, ‘Valenciano’, ‘Sebastián’, ‘Duver’, ‘Yeny’, ‘Parmenio’, ‘Mónica’, ‘Chema Bala’, ‘El Mocho’, ‘Tío Pacho’, ‘El Paisa’, ‘El Mellizo’, ‘Memín’, ‘Mauricio’, ‘Chorizo’, ‘Carepollo’, ‘René’, ‘Jorgy’, ‘El Viejo’, ‘Cleider’, ‘Cemento’, ‘La Cachona’, ‘El Joyero’, ‘Gavilán’, ‘Homero’, ‘Mosco’ y ‘Canoso’, así como ‘Boyacos’, ‘Pascuales’, ‘Botalones’, ‘Montenegro’ y ‘Renacer’.Ignorando hechos y atendiendo rumores, Villegas propiciaría la salida sin honor de un oficial efectivo frente al delito. Si no se le permite esperar en servicio el resultado de las investigaciones de Fiscalía y Procuraduría, Mindefensa estaría creando para Santos un segundo Arango Bacci. La ponderación del ministro parece tan gelatinosa como su lealtad: Martínez fue clave en la liberación de Juliana, su hija, cuando estuvo secuestrada. Eran otros tiempos.

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