Ni un centímetro

Marzo 20, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

El presidente carga hace rato con la cruz de los resultados negativos en encuestas. El día en que la débil estrategia legal colombiana (caso Nicaragua) se desleía frente al fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, Cifras & Conceptos revelaba que la imagen de Santos caía al 30 por ciento, su nivel más bajo desde que es presidente. En la próxima medición, además del lío eléctrico, del desastre en la Salud y del inconformismo de algunos sectores por el proceso de paz, Santos sumará en contra la preocupación de la opinión pública por el futuro territorial del país. Y eso que ha prometido muerte antes que cesión de un centímetro.Después de habernos gastado varios miles de millones en abogados como Manuel José Cepeda y Carlos Gustavo Arrieta, que, gracias a sus jugosos honorarios, son los únicos que no pierden en este episodio, queda el camino pedregoso de negociar con Nicaragua. Allí nos espera el presidente Daniel Ortega, revolucionario atornillado al poder, dipsómano mañanero y amigo de tomar… de tomar decisiones, digo, solo con el visto bueno de Rosario, que es primera dama y primera hechicera de la nación. Daniel, ese que adora a la guerrilla y por el que Márquez y Timochenko se derriten.Cada vez que Colombia pierde en la defensa de sus derechos, descubrimos que la contraparte contaba con defensores y diplomáticos de primer nivel. Los nuestros, en cambio, por juiciosos que sean, en estos escenarios pesan lo que una moneda en la espalda de un elefante. Arrieta es el padre de la memorable frase “es una derrota con sabor a victoria” y Cepeda “es en el mundo jurídico lo que Forrest Gump era a la historia norteamericana: no hay momento estructural en el que no esté presente” (Semana). Con ellos, justo es reconocerlo, hubo una sólida batería de celebridades del derecho internacional que, cuando trabajan para Colombia, no ganan.La unidad nacional, que no se ha logrado para el fin supremo de la paz (a pesar generosas lubricaciones con dineros públicos), trata ahora de armarse sobre las cenizas de La Haya. El poder sabe que la tragedia pega más que el Super Bonder. Pegante político tan fuerte que, mal manejado, nos ataría a la guerra cuando, qué paradoja, estamos dedicados a buscar la paz.Fogoso como siempre, César Gaviria defendió al gobierno y, de paso, al club de expresidentes. Echando mano de la muy colombiana fórmula de perder ganando, dijo que “ayer no perdimos nada”, refiriéndose a la decisión del jueves en La Haya. Que no nos vamos a dejar joder, agregó escalando decibeles. Expresidente, no se haga ilusiones: la historia de este país se ha escrito a punta de que nos jodan. Somos perfectos émulos de Bernabé Bernal.La Haya se declaró competente; Colombia ratificó su incompetencia. Ultimátum: Los medios de comunicación y los columnistas se amarraron los pantalones para cuestionar a periodistas turbios que combinan el ejercicio del oficio con el manejo, previo cobro, de intereses privados no siempre legales. Como pocas veces se había visto en este país, medios y periodistas se atrevieron a mirarse el ombligo e incluso tomaron medidas concretas, como prescindir de los servicios de los colegas cuestionados o abstenerse de contratarlos. Mientras tanto, en la Fiscalía las investigaciones y decisiones sobre las actividades ilegales de estos periodistas duermen el sueño de los justos. ¿De los justos?@gusgomez1701

VER COMENTARIOS
Columnistas