Locombia

Locombia

Junio 18, 2017 - 06:45 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

El Centro Democrático tiene cinco precandidatos pero no tiene candidato. Se cumple la entrega del 60% de las armas de las Farc mientras el país está pegado de los goles de la Selección (¿del 60 o del 40 o del 30, de un 100% que es exactamente cuál?). Los guardas de tránsito de Cali acosan en las calles a los periodistas que les recuerdan que son cuerpo élite, al menos en materia de corrupción.

El embajador de Estados Unidos se comporta como representante de los intereses de su país y se molestan aquellos que creían que Whitaker era un apellido boyacense. Gaviria le embolata las banderas del liberalismo al joven Galán. El periodista Felipe Arias responde con sarcasmo a una pregunta ofensiva, pero los millennials de las redes, reyes de la ironía, se hacen los desentendidos.

¡Resultó que Alejandro Ordóñez no era conservador! Armando Benedetti suena para ministro de Educación. Un país racista asiste a la pelea de dos departamentos por una comunidad afro que, en medio de las necesidades, reporta votos a los caciques regionales. Piedad Córdoba lanza su aspiración presidencial, que muchos no entienden si es para que la elijan en Colombia o en Venezuela.

Las Fuerzas Militares, desocupadas con tanta paz, se dedican a presionar periodistas para que revelen sus fuentes. El cultivado concejal que pasea la lengua por la violación de mujeres (y de la ley) dice que tuvo una laguna mental: ¡Del tamaño de la Cocha! El cándido Samuel Moreno quiere que lo pensionen como congresista. La gente está sin billete, pero las boletas para el concierto de U2 se agotan en un santiamén.

Reglamentan el mototaxismo, mientras persiguen con saña a los conductores legales del servicio público. Cobrar impuestos a las toallas higiénicas y tampones, dice un grupo de ciudadanos, es sexista y discriminatorio. Saúl Cruz, subsecretario del Senado que se resbala sobre las cámaras de los noticieros, regresa de vacaciones y dice que su corazón “está tranquilo”.

El 74% de los adultos mayores no cuenta con pensión, asegura la Universidad de la Sabana. La Dian hace acuerdos con los empresarios, ahorcados con los impuestos, y los desconoce olímpicamente. En Twitter gradúan de Hitler a cualquiera que no simpatice con las hordas virtuales. Vargas Lleras, calladito, está de viaje por Colombia. La gente se escandaliza porque tres hombres viven juntos y lo registran en notaría; uno de ellos habla: dice que antes eran cuatro.

No logran pasar los líderes de las Farc del combate al debate, y se muestran muy molestos por las opiniones libres que se expresan en los medios de comunicación. Las campañas presidenciales se hacen sobre la revocatoria de los alcaldes, sin razón diferente al mezquino cálculo electoral.

El ministro de Salud revela que lucha contra el cáncer, mientras piadosos energúmenos le recuerdan que “eso le pasa por ser tan ateo” (¿Dios castiga a los escasos de fe?). Le llueve lava hirviente al fiscal por atreverse a cuestionar las riquezas ilícitas de los neociudadanos. Los empresarios están desconcertados: Sergio Fajardo se les vendió como candidato de centro y terminó a manteles con la izquierda.

¡Qué cantidad de billete la del señor Roberto Prieto, otrora amigo predilecto de los Santos! Se le morían los niños a Oneida porque con el dinero de su alimentación se hacía campaña política. Diosdado Cabello le desea a Colombia que pronto tenga su propio Chávez. ¡Salve, Locombia!

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Ultimátum.
¿Ya está llegando la inversión extranjera al país que firmó la paz? ¿O está demoradita?

Sigue en Twitter @gusgomez1701

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