Intolerante tolerancia

Marzo 06, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

Julián Gutiérrez es un colombiano que pertenece a ese rebaño que llaman ‘cerebros fugados’. En Biola University (Estados Unidos) y en la Universidad de Aberdeen (Escocia) hizo maestrías en teología, y hoy es candidato a PhD en la Universidad de St. Andrews (Escocia). Con su autorización, transcribo algunas de sus opiniones en el entendido que, como él dice, “bien nos vendría como país atender al peligro que resulta de querer subvertir valores objetivos universales cuando, embriagados por el espíritu del momento, aceptamos llamar bueno a lo malo y malo a lo bueno”.Gobierno: “Extremadamente delicada la situación política del país en medio de un proceso de paz lleno de problemas críticos de fondo y no solo de forma; un gobierno direccionado por las pretensiones personales de un presidente poco confiable en carácter y exageradamente débil con el que vulnera la ley y con los que apelan al terror; unas instituciones judiciales con una imagen deplorable y notoriamente direccionadas en un ataque devastador a la esencia de lo que en una república democrática representan entidades como la Fuerza Pública, y en una persecución feroz a la oposición, en donde sin vergüenza alguna se emplea la rama judicial para minar la moral de aquel que se niega a aceptar con pasividad la imposición de un gobierno cada vez más dictatorial en el estilo de sus acciones”. Justicia: “Quizás una buena medida de cuan bizarra es la situación actual del país, abocada por esta extraña paz, es saber que hoy por hoy existe mayor probabilidad de que ciudadanos como usted o yo seamos judicializados antes que aquel que por décadas ha hecho del objetivo de su vida el cometer los crímenes más atroces”.Fe: “Como teólogo no puedo dejar de comentar la manera improcedente, a mi parecer, como algunos (líderes religiosos incluidos) pretenden equiparar cristianismo con el proceso de paz. La idea tacita es que quien se dice ser cristiano necesariamente deber estar con este proceso de paz, no estar de acuerdo con esta paz es dejar en tela de juicio sus convicciones de fe.Tolerancia: “Nuestra sociedad exhibe una confusión frente a conceptos tan trillados (y mal trillados) como la tolerancia, particularmente cuando el asunto en cuestión ronda posturas que hoy son consideradas políticamente incorrectas. En la Colombia de hoy, los ejemplos van más allá de la habitual y falsa alternativa entre ser un amante de la paz (si se apoya este proceso de paz) o ser un amante de la guerra (si se opone al mismo). Vivimos, paradójicamente, en una intolerante tolerancia”. Blindaje: “En Colombia parecieran ser pocos los que, ocupando posiciones de influencia, estuvieran dispuestos a presentar un diagnostico real de la situación del país. Nos hacemos inmunes a las desviaciones de orden: en el mundo tecnológico actual el escándalo de hoy es historia mañana y el preámbulo de lo que viene para el día después. Nada se sopesa con objetividad, poco se medita autocríticamente, y el llamado a la reflexión sobre las implicaciones a futuro de lo que se promueve en el presente es objeto de menosprecio o mofa, frente a las exigencias dictadas por la pragmática necesidad de cumplir con la moda o el interés del momento”.  Gracias, profesor Gutiérrez, por sus palabras repletas de proteína y libres de apasionamientos malsanos.Ultimátum: Como se ha dicho en esta columna, periodista corrupto no es periodista. La justicia debe aplicársele sin miramientos y no debe hacer parte de las redacciones de los medios de comunicación.

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