Dermatología

Dermatología

Enero 03, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

Estas dolencias marcaron la piel del año que se fue y requerirán de atención dermatológica en 2016:La erisipela policial. El presidente ha decidido mantener (por ahora) en su puesto al general Palomino. Está en su derecho, pero el Ejecutivo, la Fiscalía, la Procuraduría y la propia Policía tienen la obligación de despejar al menos cinco interrogantes: ¿Quién accedió a información privada de los periodistas? ¿Esa persona pertenece a la Policía, lo hizo recibiendo órdenes? ¿El autor de los anónimos es un ‘preocupado’ policía o hay altos oficiales detrás de los correos que recibieron Vicky Dávila y Claudia Morales? ¿Qué qué hay de cierto en el material propagado al amparo del anonimato? ¿Cuántos oficiales tienen propiedades y bienes que no se compadecen con sus ingresos o el patrimonio de su familia? Eso, como mínimo.El prurito Springer. A la conducta deplorable del Fiscal, empeñado en retar al país con su excesiva confianza (económica) en las capacidades de Natalia Springer, se suma el silencio que continúan manteniendo las entidades del Estado sobre eventuales contrataciones con Springer von Schwarzenberg Consulting Services. No habrá, en lo que tiene que ver con la Fiscalía, mayores claridades el año entrante porque, a pesar de que Montealegre deja el cargo, quedará como encargado su mano derecha, el Vicefiscal. La lealtad es encomiable, doctor Perdomo, excepto si se confunde con encubrimiento.Los lunares de Petro. Sin que haya arrancado en forma la alcaldía de Enrique Peñalosa, Petro ya anuncia que construirá su campaña presidencial sobre la idea de obstaculizar la gestión del nuevo alcalde. La mente de Petro, desligada del más ligero respeto al cumplimiento de la ley, no alcanza a sintonizarse con el rosario de explicaciones que va a tener que dar frente a los organismos de control durante los próximos años. Que tome nota de las palabras de la congresista española Isabel Bonig: “Hay que reconocer que la izquierda, trabajar, poco; pero movilizar, es la primera que moviliza. Gestionar, nada de nada”. Ojalá el ciudadano Petro presidencialista no continúe dándole razón a la parlamentaria. El magistrado quístico. Su apellido es Pretelt y lo que ha hecho no tiene nombre. O no lo tendría en una República con impolutas altas cortes. ¡Claro que estorba al ejercicio de una justicia transparente un hombre como Pretelt! Pero en iguales condiciones están muchos de los magistrados de un país que se acostumbró a que estas altas dignidades se ejerzan con la toga manchada. No los ronda nadie; están blindados por sus padrinos políticos. Los de lozana piel. Bien y más que bien por los Rolling Ruanas, las elecciones en Venezuela, la biografía de Churchill firmada por Roy Jenkins (traducida al español), ChocQuibTown y Bomba Stereo, la paciencia de Jaramillo y De la Calle, los logros de la comunidad Lgbti, el coraje de Natalia Ponce, el documental ‘Colombia Magia Salvaje’, los bien puestos pantalones del superindustria Robledo, la calidad constante en ‘The Walking Dead’, las emocionantes distancias de Caterine Ibargüen, la efectividad del minvivienda Henao, el tatequieto a los hampones de la Fifa, el cariño con que tanta gente recuerda hoy al magistrado Carlos Gaviria, el centenario de José Barros, las caricaturas de Matador, la entereza de los nortesantandereanos frente a la adversidad, el humor de la ‘Semama’ de Árias y Troller y todo lo bueno que le suceda a la película ‘El abrazo de la serpiente’.

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