¡Delirio!

¡Delirio!

Junio 07, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

El presidente se dirige al país, justo antes de que comience la transmisión del primer partido de la final del fútbol, para hacer anuncios en materia de educación. Es de mala educación interrumpir canales y emisoras para darse autobombo con lo que debe ser la tarea obligada de todo gobierno. ¡Delirio! El superministro Néstor Humberto deja el servicio público para servirse a sí mismo y entregarse al crecimiento pantagruélico de su bufete. Lo de la puerta giratoria resbala por las carnes de Martínez, como si estuviera forrado en la piel de gurre de la que hablaba Valencia Cossio. Un puñado de parlamentarios aduladores suplican que se quede, como si no entendieran que negocios son negocios. ¡Delirio!La guerrilla vuela torres, generando una verdadera pérdida de energía en los diálogos. Se juegan la vida los soldados y los técnicos para que la gente no esté como la revolución quiere que pasemos las próximas décadas: a oscuras. Pensábamos que el comunismo se fundaba en la colectivización, en que tuviéramos derecho a tener lo mismo que los demás. Parece que la energía no está incluida en el kit del todo-para-todos. ¡Delirio! La Fiscalía se reúne con la periodista Jineth Bedoya para prometerle contundencia en su caso, que involucra atropello individual y también a la libertad de expresión, pero a los pocos días deja en libertad a uno de los hombres que no la respetó ni a ella ni al derecho a informar. ¡Delirio! Es una obsesión que la Ocde le dé su visto bueno a Colombia y que cumplamos unas metas económicas que nos permitan sumarnos a la Ocde. Un detalle: ¿Sabe alguien de a pie, un colombiano común y corriente, que significa Ocde? ¡Delirio! Un hombre violenta en un vehículo de servicio público a una jovencita. Lo captura la Policía; lo libera un juez. Otro sujeto manosea en un articulado a una madre de familia que regresa a casa después de un duro día de trabajo. Lo captura la Policía; lo libera un juez. Un tipo acosa a un par de estudiantes en una estación. Lo captura la Policía; lo libera un juez. A veces nos sentimos violentados, manoseados y acosados, pero por la Justicia. ¡Delirio! Trina Juan Carlos Pastrana: “Hollman Morris anuncia que no será el candidato que nunca fue”. ¡Delirio! Nicolás Maduro cita el nombre de un abogado colombiano como premio “gordo” de una investigación criminal que se presenta con la misma seriedad que Pernito y Tuerquita exhibían para divertirnos en ‘Animalandia’. ¿Premio ‘gordo’? El jurista lleva semanas haciendo dieta. ¡Delirio! Durante el juicio a Maza Márquez por el asesinato de Galán, el magistrado Fernando Castro pide a los periodistas que no reproduzcan los testimonios expuestos en las audiencias públicas. ¿Castro castra el derecho a informar? Castro: esto no es Cuba; aún es Colombia. ¡Delirio! Barbosa vibra cada año con Miss Tanguita, un concurso de belleza en el que unas bebitas desfilan sugiriendo curvas que aun no brotan, mientras los borrachos aplauden y las devoran con los ojos. La Contraloría revela que la fiesta se financió con cien millones que el plan de desarrollo destinaba a la conservación de la cuenca del río Suárez. La alcaldesa de Barbosa se defiende con una argumentación más bien babosa. ¡Delirio! Ultimátum: Si usted no tiene entre sus planes ver ‘Vaivén, sueños de vapor’, el nuevo montaje de Delirio, está a tiempo de corregir el rumbo. No hay un espectáculo como este en Colombia: música, baile, rumba y circo. Andrea Buenaventura y su gente han tocado el cielo con las manos. Y con los pies. ¡Delirio!

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