Contrasentidos

Contrasentidos

Abril 22, 2018 - 06:40 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

Pastores ricos. La pulcritud de quienes se dedican a representar a Dios, y velar por que sus preceptos se cumplan, debería ser fundamental. No por otra cosa han sido demoledores los casos de pederastia en la Iglesia Católica. Sucede que escasean los sacerdotes forrados en dinero, pero pululan los pastores boyantes. Respetable que los pastores cuenten con dignas condiciones de vida para ellos y sus familias. Pero qué deprimente es verlos acomodados en apartamentos de miles de millones, desplazándose en carros de lujo y usando vestidos cuyo precio alimentaría a una familia de clase media por meses. Duerme la feligresía cristiana. Ovejas anestesiadas, mientras el lobo se pasea entre ellas.

Militares inteligentes. El equipo periodístico de la revista Semana volvió al escenario de las investigaciones contundentes. El Cartel de la Inteligencia (si se me permite el amarillento bautizo) tenía un sencillo modus operandi: los militares se inventaban fuentes y resultados para apropiarse de 15 mil millones de pesos (ha de ser más plata).
Uniformados que no son más que vulgares hampones, merecedores de fuertes sanciones y deshonra pública. Mientras, el Ministro de Defensa y la cúpula militar, orondos, dando declaraciones y prometiendo investigaciones. Extraña uno los amenos años de la Revolución Francesa, donde sí rodaban cabezas.

Países hermanos. Nada garantiza más distancia que la cercanía geográfica. En repúblicas unitarias, las fronteras son teatros donde la cobertura del Estado protagoniza lánguidas funciones. La frontera con Venezuela es un caos social, sazonado por las cercanas lagunas de autoridad en el Catatumbo. La frontera con Panamá es un agreste corredor al servicio de la delincuencia. La frontera con Ecuador es marco incomparable para el ejercicio de ilegales poderes. El verdadero país comienza en los barrios bogotanos de alto estrato y se desvanece en los linderos del distrito. Centralismo enfermizo en el que pululan las malquerencias que, con razón, generamos en los países hermanos. Somos el Caín de varios abeles.

Fondos de pensiones. ¿Conoce a alguien que se haya pensionado en un fondo? ¿Sabe que parte del capital de su jubilación se ha esfumado en las decisiones de inversión de su fondo? En brillante columna virtual, Germán Manga alerta sobre la soga que los fondos aprietan sobre el cuello de los trabajadores. Mientras, el presidente de Asofondos, Santiago Montenegro, gradúa de dogma en medios de comunicación lo que acaso logra la calidad de mitología. “Los fondos privados no constituyen ‘seguridad social’, sino una gran operación financiera cuya prioridad es aumentar el capital de los más ricos y no amparar ni proteger a los débiles”, dice Manga. Y remata con otra ráfaga certera: “Hasta ahora, Asofondos solo ha mostrado su ambición de quedarse con toda la torta, al costo que sea, y en ese empeño nos ha mostrado más los colmillos que las ideas”.

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Ultimátum. La firma Ipsos preguntó a 448 líderes de opinión de 14 países sobre la imagen, positiva o negativa, que tienen de los presidentes de la región. De último en la lista el ‘presidictador’ venezolano, Nicolás Maduro, con 86 por ciento de imagen desfavorable. Juan Manuel Santos, en cambio, es el presidente latinoamericano de imagen más positiva, con un 79 por ciento. Dijo Jesús: “Ningún profeta es bien recibido en su propia tierra”. A propósito: Jesús, dile a tu padre que abra el ojo con las fortunas de algunos pastores.

Sigue en Twitter @gusgomez1701

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