Chuspa de ministros

Enero 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

Los ministros le hacen frente a la descolgada de la economía embutiendo sus generosas humanidades en las sillas de la clase económica de los aviones. Les tira piedra el Presidente del Congreso, que los llama elitistas e inútiles. ¿Inútiles? Injusta generalización: a la esposa del Ministro de Minas, contratista del Estado, el cargo de su marido tiene que haberle resultado útil. De la honestidad del Ministro no hay duda, pero el episodio deja mal sabor.Luis Fernando Velasco no está contento con tanto ministro high class de costumbres capitalinas. No lo satisface ni siquiera Aurelio Iragorri, nacido como él en Popayán. Comprensible: Velasco quiere ministros que vengan de los departamentos; no ministros que sean dueños de los departamentos. En el último cambio de gabinete, solo una de las caras nuevas tuvo que buscar apartamento en Bogotá: Natalia Abello (antigua compañera de aulas de Iragorri en la Javeriana), que a la ciudad regresaba atendiendo el llamado de Vargas Lleras.La firma Siglo Data, que monitorea el impacto mediático de hechos y personajes, dice que en las últimas semanas el ministro más mentado (en el mejor sentido de la palabra) es precisamente Iragorri. Y eso que la medición se hizo antes de que se trenzara en taquillera pelea por el Fondo del Ganado con el centrodemocrático Félix Lafaurie de Cabal.Siglo Data sostiene que el segundo ministro en el top de la pasarela mediática es Hacienda, a quien Salud Hernández-Mora le clavó la pluma en la nuca hace unos días: “Mauricio Cárdenas, que ya fue cadáver cuando lo de Dragacol y tuvo la habilidad de resucitar, sufrirá su segunda y definitiva muerte política. Anuló la posibilidad de ser candidato conservador a presidente”.Una casilla por debajo de Cárdenas, está Luis Carlos Villegas. El otrora gurú de la Andi sigue siendo hombre de peso. Tal vez porque se ha tenido que tragar enterito el sapo de los oscuros líos en la Policía, que se desmorona mientras él está ocupado en el arte de las declaraciones. Ya no de guerra, sino de prensa. ¿Y los otros ministros? Parody, demostrando que ser pila paga. Reyes, soñando con ternas. Henao, haciendo pollas sobre el crecimiento económico. Gaviria, con un ojo en Caprecom y otro en el Fosyga. Álvarez, tratando de no pasarse de copas en materia legislativa. Vallejo, cambiándole los pañales al travieso Niño. Cristo, enredado de lengua hasta para responderle a la Procuraduría. Garzón, como el salario: mínimo. Holguín, desde hace años en la infértil tarea de hacer dejación del cargo, mientras nos explica la dejación de armas. Garcés, encomendándose al San José. Y, de último en la (noche de) ronda, “Luna que se quiebra sobre la tiniebla de mi soledad”. De a poco, como a él le gusta, el Presidente irá corriendo las cortinas (600 millones) para que veamos quiénes se quedan y quiénes se van del gabinete. Santos la tiene Clara.Ultimátum: La intempestiva salida del general Luis Gilberto Ramírez de la Policía y de Palacio de Nariño deja muchas dudas flotando en el aire. ¿Santos quiere guardar las distancias? ¿Perdió Ramírez la confianza del presidente? ¿Tiene algún rol en los recientes escándalos de la institución? ¿Alguna vez sabremos la verdad sobre anónimos, seguimientos y amenazas a periodistas que vigilan con lupa a la Policía? ¿Hay comunicadores salpicados en hechos de corrupción como el cartel de los reintegros que reveló Semana o los libelos difamatorios de aire policial? ¿En qué van las investigaciones de la Fiscalía?

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