Carabinería

Carabinería

Febrero 01, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

De acuerdo con la creación de una gendarmería, pero no rural, sino internacional, para que vigile las declaraciones del Presidente en sus viajes. Y una gendarmería informativa que lo actualice: ya tenemos gendarmería. Aquí los llamamos carabineros. Se trata de una especialidad de nuestra Policía con casi 175 años de labores, nacida cuando todavía éramos la Nueva Granada, gracias a una decisión del presidente Pedro Alcántara Herrán.Tal vez Santos, al ver las pañoletas amarillas de nuestros carabineros, pensó que eran boy scouts o creyó que los caballos se los dieron para engalanar desfiles. Y no. Los carabineros son nuestros policías rurales montados y han sido tan efectivos que, a finales de los 50, les encomendaron tareas urbanas que cumplen desde entonces para bien de la comunidad.Como comandante supremo de las Fuerzas Armadas (artículo 189 de la Constitución), al presidente le hubiera bastado una somera lectura de la página de internet de la Policía para saber que tiene la gendarmería funcionando bajo sus narices: “Con la misión de garantizar la seguridad en las áreas rurales, contribuir a recuperar el control estatal y las condiciones de crecimiento y desarrollo social en corregimientos, inspecciones, caseríos y veredas del territorio nacional, la Policía creó la Dirección de Carabineros y Seguridad Social”. No es historia: es un apartado titulado ‘Carabineros para el Siglo XXI’.Después de seis décadas estamos, por fin, a meses de quitarles las armas a quienes, al margen de la ley, han pretendido establecer con violencia su modelo de país. ¡Y se le ocurre al Presidente sugerir ponerles armas en las manos cuando ni se ha definido cómo van a entregar las que aún detentan! Un cuerpo oficial para defender campesinos, ¿integrado por las personas que los asesinaban, amenazaban y presionaban? ¿Dejaremos los caminos rurales, paso de media Colombia, al cuidado de desmovilizados que apenas se aclimatan a la idea de respetar la vida y los bienes ajenos? Eso, más que el comunicado de Ordóñez, sería lo verdaderamente perverso.La verdad es que uno de los sapos que nos vamos a tragar, por física imposibilidad de que nuestro aparato judicial dé abasto, es que se reincorporen sin castigo muchos guerrilleros rasos que participaron en masacres, reclutamiento de niños, sembrado de minas, asesinato de campesinos, secuestros y otras delicias de la revolución. Pero una cosa es que nos traguemos el sapo y otra que uniformemos al batracio, lo armemos y lo mandemos a las regiones a ser autoridad.Recuerde Presidente que departamentos como Arauca, Casanare, Vichada, Guainía, Meta, Guaviare, Caquetá, Putumayo, Vaupés, Amazonas y Guaviare, que, juntos, representan más de la mitad del territorio nacional y que tienen amplias zonas rurales, serían espacio obligado para la nueva gendarmería. Todo ese territorio vigilado por una fuerza nutrida con desplazados de la guerrilla es un papayazo que no puede servírsele a quienes apenas regresan del monte. Un presidente se puede permitir el lujo de equivocarse en muchas cosas, excepto en las que no se puede equivocar. Lo de la gendarmería no es cuestión de risas, a menos, claro, que el presidente se haya inspirado en una vieja película de Cantinflas: ‘El gendarme desconocido’ (1941).Ultimátum: Vergüenza grande que en una asamblea de la Dimayor se plantee acallar a Iván Mejía y a Carlos Antonio Vélez, y los presidentes de los clubes guarden cómplice silencio.

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