Aliento divino

Julio 23, 2017 - 06:35 a.m. Por: Gustavo Gómez Córdoba

La magnífica creación de Dios es la única especie con capacidad real de destruir el Paraíso.

La magnífica creación de Dios estimula artificialmente la reproducción de otros seres para destinarlos a genocidios industriales donde se los descuartiza para servirlos en un plato tres veces al día.

La magnífica creación de Dios promueve campañas para que sus semejantes no puedan vivir en pareja ni darles a los niños desamparados un hogar.

La magnífica creación de Dios separa a otros seres de sus madres, los lleva a casa para pasearlos con un collar en los ratos libres y los mantiene encerrados en jaulas con forma de apartamento. Y lo hace para demostrar su infinito amor.

La magnífica creación de Dios elige vicarios que terminan sirviendo a sus pasiones y abusando de menores indefensos.

La magnífica creación de Dios aprovecha el conocimiento de los elementos químicos para desarrollar gases que destrozan por dentro a otros seres.

La magnífica creación de Dios paga por tener sexo con personas que venden su cuerpo.

La magnífica creación de Dios arrasa con los árboles para convertirlos en papel higiénico y limpiarse el trasero. Y se deshace del repugnante amasijo con varios litros de agua pura.

La magnífica creación de Dios elige un día de la semana para honrar a su creador y dedica los demás a portarse como si el ser al que venera no existiera.

La magnífica creación de Dios produce generosos venenos que destruyen el aire que respira.

La magnífica creación de Dios diseña aparatos y naves que llevan la muerte a todos los rincones del planeta.

La magnífica creación de Dios exhibe en campos de concentración, disfrazados de espacio de entretenimiento, a otros seres a los que condena a cadena perpetua.

La magnífica creación de Dios dedica tiempo y recursos a tratar de manipular códigos genéticos para alterar la naturaleza en beneficio propio.

La magnífica creación de Dios devora sistemáticamente especies que terminan extinguiéndose en su paladar.

La magnífica creación de Dios apuñala sin miramientos a quien use una camiseta que pertenezca a un equipo de juego que no sea de sus afectos.

La magnífica creación de Dios desprecia a quien pesa unos kilos más de lo que considera aceptable.

La magnífica creación de Dios siembra explosivos en la tierra que pisa quien piense diferente. Y se asegura de envolver el explosivo con heces para infectar las heridas del opositor.

La magnífica creación de Dios, cuando necesita conseguir una información de alguien, le arranca las uñas, le apaga cigarrillos en la piel, le aplica descargas de energía en las zonas pudendas y le mete la cabeza entre el agua hasta asfixiarlo.

La magnífica creación de Dios se asocia en redes virtuales con personas a quien supuestamente quiere conocer, solo para terminar insultándolas.

La magnífica creación de Dios piensa que tener poder y ejercerlo es el verdadero sentido de la vida.

La magnífica creación de Dios extermina a todo aquel que no practique el amor, según se lo ha enseñado su compasivo Creador.

La magnífica creación de Dios cree que está hecha a imagen y semejanza de ese Dios que nunca ha visto.

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Ultimátum. Si el expresidente Álvaro Uribe siente que ha sido calumniado e injuriado, tiene siempre la posibilidad de recurrir a los jueces de la república. Pero no puede hacer justicia por mano propia, como si viviéramos en el Viejo Oeste. Ninguno de nuestros códigos exhibe o permite la ley del más fuerte.

Sigue en Twitter @gusgomez1701

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