¿Y de la plata, qué?

¿Y de la plata, qué?

Enero 30, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Hasta ahora no se ha hablado sobre qué hacer con la plata de las Farc pese a que es un tema prioritario en la negociación, sobre todo por sus implicaciones simbólicas y judiciales. Y quienes más interesados deberían estar en que se aclarara la situación de sus finanzas son las propias Farc. De no resolver este punto su situación en el postconflicto podría complicarse.Una de las bases de la justicia transicional que está acordando en el proceso de La Habana, quizá la más importante, es que a cambio de la verdad y de la reparación a las víctimas las partes involucradas reciben un tratamiento judicial mucho menos severo del que les correspondería. Es de suponer, además, que los castigos deberán endurecerse si no hay un compromiso real con la verdad y la reparación.Es muy difícil creer, en ese sentido, que las Farc no disponen de enormes cantidades de dinero bien sea escondidos en caletas en la selva, en cuentas de paraísos fiscales o en inversiones en cualquier Costa Rica. No es cualquier dinero, ni en sus montos ni en sus orígenes. Han sido casi cuatro décadas de narcotráfico, secuestros, extorsiones, corrupción y otra serie de crímenes sumamente rentables, que por más costos que haya tenido la guerra hacen imposible creer que las Farc sean insolventes.Fueron crímenes que dejaron como legado centenares de miles de víctimas. Cocaleros y campesinos que fueron desplazados, asesinados y despojados por la sola sospecha de colaborar con algún grupo paramilitar. Ganaderos, empresarios y gente pudiente de provincia que fueron secuestrados, arruinados y despojados para financiar la revolución. E innumerables funcionarios, candidatos, líderes políticos, activistas, sindicalistas y votantes del común, incluso de izquierda, que fueron asesinados, desplazados y aterrorizados por no obedecer las instrucciones de las Farc en el control de la burocracia y contratos locales.Para todas estas víctimas sería muy complejo ofrecer un perdón a las Farc si Timochenko, Márquez y demás jefes guerrilleros no aceptan que existe un dinero que fue producto de tanto dolor y que están dispuestos a entregar una parte para repararlos. Aunque las víctimas sean reparadas con recursos del estado, no es lo mismo desde una perspectiva simbólica a que sean reparadas por las propias Farc. El mensaje que se estaría dando sería que la responsabilidad de tanta barbarie es de toda la sociedad y, por consiguiente, todos debemos pagar por ella.Pero al margen de las ganancias simbólicas que habría en el gesto de declarar su riqueza y usarla para reparar a las víctimas, las Farc deberían también considerar razones políticas y judiciales. Si desean tener éxito en la competencia democrática, tal como lo han anunciado que harán, se evitarán que sus competidores les cuestionen permanentemente de donde viene la financiación de sus campañas. Buenas razones tendrá la clase política para ventilar suspicacias al respecto.Pero lo peor es qué pasaría si luego de los juicios y de haberlo negado se demuestra que las Farc tienen plata guardada, como ya sucedió con las denuncias de condominios en Costa Rica en manos de familiares de Catatumbo. ¿Se atreverá el gobierno de turno a expulsar del marco jurídico establecido a la jefatura de las Farc y enviarlos a un tribunal ordinario? Es una situación demasiado riesgosa para la paz y para las Farc. Ojalá recapaciten por una vez.

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