Vergüenza

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Después de las encuestadoras quienes más nos pifiamos con los resultados del...

Vergüenza

Octubre 08, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Después de las encuestadoras quienes más nos pifiamos con los resultados del plebiscito fuimos los formadores de opinión. Salvo quizá por Francisco Gutiérrez ninguno de los columnistas de los principales medios presagió que el ‘no’ tuviera un chance real de ganar en los días previos a la votación. En esta misma columna, la semana pasada, manifesté que era conveniente que ganara el ‘sí’ pero no por mucho para evitar que las Farc lo interpretaran como un respaldo incondicionado.En parte fuimos víctimas de las encuestas que mostraron un escenario donde no debía haber mayores problemas para que la sociedad legitimara los acuerdos. Pero de todos modos eso no es excusa para haber fallado tan estruendosamente en la interpretación de los sentimientos de una parte tan considerable de la población, ni más ni menos que la mitad más uno en términos de decisiones políticas.Fallamos, además, en interpretar un sentimiento generalizado que a la postre fue la base de la derrota del ‘sí’. El sustento del resultado del pasado domingo fue la indignación de la mitad del país por la forma cómo las Farc han asumido su papel y su reincorporación en la legalidad durante el proceso de paz. Se dice, y se repite hasta la saciedad, que en el centro del proceso están las víctimas, sin embargo las Farc no han mostrado hasta el momento un arrepentimiento real que propicie el perdón de sus víctimas.Los resultados del domingo no hubieran sido posibles sin la falta de vergüenza de las Farc, sin su prepotencia frente al dolor de la sociedad. No haber mostrado, al menos simulado, un mínimo de arrepentimiento por todo el dolor causado a la población civil tuvo un costo demasiado alto para la paz. Un colega mexicano me hizo caer en cuenta que durante la ceremonia de Cartagena ‘Timochenko’ no ‘pidió’ sino que ‘ofreció’ perdón.No fue un detalle aislado. Fue la tónica desde el principio cuando Santrich, -que bueno hubiera sido para la paz que viera más y hablara menos-, respondió “quizás, quizás, quizás” a la pregunta de si estaban preparados para pedir perdón. ‘Márquez’ se atrevió a proponer la tesis que las Farc no eran victimarias sino víctimas y que no tenían recursos con que reparar a nadie. Por si había dudas, ‘Timochenko’ dijo en sus primeras entrevistas: “Uno pide perdón cuando se arrepiente de haber hecho algo y yo no me estoy arrepintiendo”.La sociedad civil organizada hizo muy poco por sancionar esta actitud de los mandos de las Farc. Las ONG de derechos humanos apenas mostraron su indignación. ¿Cómo hubieran actuado si en vez de ‘Romaña’ quien hubiera dicho “ni me acuerdo” cuando le preguntaban por las víctimas hubiera sido Castaño o Don Berna? Con toda la razón lo hubieran crucificado ante la opinión. Pero sucedió que ante las víctimas de las Farc callaron y eso fue fatal el domingo.Es cierto que en el entretanto sucedieron algunos actos simbólicos de perdón por las Farc y de encuentros directos con las víctimas. Pero fue muy poco, muy tarde y siempre estuvieron pendientes que el estado colombiano reconociera antes que ellos y en mayor proporción las responsabilidades y culpas de tanta victimización.El hecho que el Nobel de Paz fuera sólo para Santos y no para ‘Timochenko’ es un mensaje contundente en ese sentido. Ojalá las Farc entiendan que para alcanzar la paz necesitan mostrar un mínimo de vergüenza sincera ante la sociedad colombiana. Los motivos sobran.

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