Venezuela y las Farc

Agosto 18, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Las declaraciones de Uribe sobre la falta de tiempo para atacar las Farc en Venezuela y la posterior réplica de Chávez sobre su falta de cojones es parte normal del circo de la política. Como contrincantes de lucha libre se retan desde las esquinas de un cuadrilátero que es una parodia de luchas a muerte. Y ojala continúe en el nivel de parodia porque si algo le conviene a las Farc es que ambos países se trancen en una carrera armamentista o lo que es peor en un enfrentamiento.Es seguro que el régimen chavista presta algún tipo de ayuda a las Farc. Sin embargo, sea cual fuere el tamaño real de la ayuda no constituye un punto de quiebre en el conflicto. Las Farc existen desde antes del chavismo, tienen la droga que es una fuente de recursos superior a la generosidad de Chávez y la mayoría de sus mandos están en Colombia. No hay que olvidar donde fueron dados de baja Cano, Jojoy y Ríos. Venezuela puede ser una ayuda, de hecho una gran ayuda, pero las Farc ni van a perder ni van a ganar por ello. ¿Acaso alguien puede creer que si Capriles llega al poder se acabarán las Farc?En cambio, para las Farc sí puede significar una ventaja estratégica que el gasto en seguridad se destine a una guerra convencional en vez de una guerra irregular. Colombia gasta anualmente alrededor de 6% del PIB en seguridad, más del doble de lo que gastaba hace un par de décadas. Han sido unos recursos muy bien invertidos porque pese a todas sus limitaciones el estado ha logrado recuperar el control del territorio y ampliar su institucionalidad en zonas donde hasta hace poco su presencia era inimaginable.Uno de los elementos cruciales de la guerra proviene del compromiso que los líderes obtengan de sus gobernados. Lo que implica encauzar los esfuerzos de la sociedad en una estrategia y unos objetivos precisos, así como evitar distraerse en estrategias y objetivos secundarios. Por ejemplo, haber eliminado a los cabecillas de las Farc fue un golpe moral contundente. Pero los resultados ya mostraron que no es el centro de gravedad del conflicto. Más aún, si se tratara de eliminar a los líderes de las partes la guerrilla tendría una perspectiva de guerra más promisoria. Es probable que mediante un acto terrorista sean capaces de asesinar un ministro, un general e incluso un presidente.Lo que nunca lograrán las Farc es la suficiente capacidad militar para controlar los territorios más importantes del país cuando ni siquiera tienen la fuerza militar para controlar ciudades intermedias. Y es que la guerra en Colombia guarda un sentido menos épico que las famosas batallas que recrean los documentales del Discovery Channel. Es acerca de la suma de pequeñas batallas, en realidad micro-batallas, por imponerse como la fuerza que vigila y regula las transacciones sociales de cada una de las comunidades que componen la Nación.Un jefe de estado no puede dejar que los recursos encaminados al control cotidiano del territorio, que es lo que define los resultados de la guerra, se distraigan en guerras costosas e improbables. Irse a una carrera armamentista significaría que en vez de helicópteros, aviones fantasmas, lanchas patrulleras y capacidad humana para controlar el territorio, el estado gastaría en sofisticados pero inútiles cazabombarderos a reacción, tanques de guerra y submarinos. Sería en mucho tiempo la mejor noticia que recibirían las Farc.

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