Urabá

Urabá

Marzo 15, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Toda forma de producción económica necesita una forma de gobierno que la haga viable. Basta ver cualquier noticiero para saber que el capitalismo en Venezuela es inviable con el chavismo en el poder. Pero no necesariamente existe una forma específica de gobierno para cada forma de producción. Las combinaciones son múltiples. Lo demuestra el caso de China que tiene una economía neoliberal administrada por un partido comunista.En una escala subnacional la región de Urabá tiene mucho que decir sobre la coherencia entre sistemas económicos y sistemas políticos. Desde afuera la región puede parecer una masa uniforme de masacres, bananeras, desplazados, narcotráfico, guerrillas y paramilitares. Desde adentro es claro para cualquier observador que se trata de una región muy diversa, con diferentes tipos de gobierno y de producción.A grandes rasgos Urabá puede dividirse en tres zonas. De la costa hasta Turbo, la zona desde donde entraron los paramilitares de los Castaño, ha sido un lugar de salida de drogas bajo el gobierno de ejércitos privados. Al día de hoy el control lo tienen los Urabeños, quienes vigilan los pueblos y veredas mediante redes de vigilantes y combatientes. Y quienes son capaces de desplegar estos ejércitos hacia otras regiones para acaparar las rentas del narcotráfico en Colombia.La zona pese a no estar particularmente aislada presenta un escaso desarrollo económico. Además de la ganadería es poco lo que se produce hacia afuera. Las rentas de la droga constituyen el sostén de los mercados locales. El ejercicio de gobierno por una organización criminal es coherente con las necesidades de protección de la principal fuente de capital de la sociedad. Al ser una mercancía ilícita las instituciones del estado son inviables como forma de gobierno.Esta situación es muy distinta en la zona bananera que comprende desde el sur de Turbo hasta Chigorodó. Allí una economía de agroexportación -banano y palma- genera la base para la modernización y la urbanización. Cuatrocientos mil personas habitan en cinco municipios separados cada quince minutos a lo largo de una franja recta de carretera. El capital de la droga puede ingresar al mercado local pero los empresarios de la agroindustria son reacios a permitir que los Urabeños monopolicen las funciones de gobierno. El resultado es una forma de gobierno compartido en que las instituciones del estado regulan determinadas transacciones ligadas a la formalidad mientras que los Urabeños se especializan en regular asuntos criminales e informales.Finalmente está la zona occidental que limita con el tapón del Darién, históricamente aislada del desarrollo capitalista y de cualquier proyecto de urbanización. Cuando sus habitantes, afros e indígenas, vivían de economías de subsistencia fueron dominados fácilmente por las Farc. Así la población resintiera que una parte de su producción se fuera a la guerrilla, la carga tributaria no significaba una carga demasiado onerosa para liquidar formas de producción tan básicas.Más aun, entrado el nuevo siglo la zona se llenó de cultivos de coca y el gobierno de las Farc sería efectivo para proteger a los campesinos del estado. Además las Farc organizarían los corredores de droga hacia Centroamérica.Cómo adecuar las condiciones de producción económica para que sean viables sus instituciones de gobierno es la difícil tarea del estado para recuperar Urabá.

VER COMENTARIOS
Columnistas