Un poco de razón

Febrero 04, 2017 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

La mayoría de lectores buscan en las columnas los argumentos para reforzar una serie de convicciones políticas e ideológicas que ya son entrañables. Es un ejercicio ante todo emocional en que la razón poco puede hacer para que ocurran grandes cambios de opinión. Incluso muchos lectores leen las columnas de opuestos ideológicos para a través de la rabia que le provocan los argumentos del columnista reforzar sus propias convicciones.Eso no quiere decir que la tarea de los columnistas sea estéril. Son importantes para situar los debates políticos en el plano público. Lo difícil es que logren que el debate supere el umbral de las emociones y se sitúe en un espacio donde la razón de los argumentos permita que se tomen las mejores decisiones. No solo los lectores son presa del juego emocional, los columnistas, en mayor o menor medida, también utilizamos las emociones para imponer nuestras ideas.Pero el imperio de las emociones tiene sus costos. Tuve, o espero aún tener, a un amigo entrañable que decidió dejar de hablarme por mis columnas. En esencia su malestar era que en mis textos había una posición política a favor del uribismo y de exculpación de los empresarios por sus actuaciones en el conflicto.Lo irónico es que muy pocas veces he escrito alguna columna abiertamente favorable a Uribe. Sí he hecho un reconocimiento a que gracias a su liderazgo se pudo derrotar estratégicamente a las Farc en lo militar y se pudo desmontar el paramilitarismo. Así pueda argumentarse que no fue una derrota total y que luego surgieron otros grupos paramilitares, es más una cuestión de grado: es un hecho que el uribismo tuvo logros definitivos en ese sentido.Sin embargo, en mis columnas también he dicho que Uribe estuvo a punto de traspasar el orden democrático cuando aspiró a un tercer período y que fue clara la permisividad de su gobierno con corruptos y parapolíticos para mantener las mayorías políticas. Son hechos, ¿cómo alguien con un mínimo sentido de sensatez puede negarlos? Pero esas críticas no las tiene en consideración mi amigo porque lo importante para él no es eso.Lo que le molesta, en realidad, es que desde mis columnas también he sido crítico con la izquierda, sobre todo con su interpretación del conflicto colombiano, y con el proceso de paz de Santos. Por ejemplo, no puedo compartir la tesis de gente como Iván Cepeda quien sostiene que Uribe debe ser juzgado por algún tribunal internacional y al mismo tiempo pide que no se juzgue con igual severidad a los jefes de las Farc. O que se juzgue a los empresarios que pagaron una extorsión como perpetradores de los paramilitares y no se juzgue al Partido Comunista por crear las Farc.Aun suponiendo que sea cierto todo lo que dice Cepeda de Uribe, personajes como ‘Timochenko’ o ‘Márquez’ asesinaron, traficaron, expropiaron, desplazaron y cometieron mucho más delitos. Eso sin mencionar que la negociación ocurrió en un contexto de clara desventaja militar de las Farc. ¿Cómo puedo en una columna, apelando a un mínimo de razón, argumentar que un proceso de paz puede ser viable bajo condiciones de juzgamiento de ese calibre?Al final el problema de mi amigo es que cuestionar sus convicciones a través de razones y de hechos implica romper con las emociones creadas alrededor de sus preferencias políticas y de su forma de ver el mundo. Eso no se hace de la noche a la mañana, mucho menos con una columna.Sigue en Twitter @gusduncan

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