Un escenario indeseable

Un escenario indeseable

Agosto 10, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Los mensajes de Santos durante la última semana ya dejan entrever que va a afrontar la campaña para su reelección en medio de un escenario indeseable, en medio del proceso de paz. Y el escenario no solo es indeseable para Santos sino también para la gran mayoría de colombianos que de nuevo vemos cómo las Farc deciden una contienda presidencial.Cuando comenzó el proceso Santos aseguró que no iba a extenderse más allá del 2013. Es una cuestión de meses no de años, dijo. Era necesario dar un mensaje al país que en el nuevo intento de paz no iban a repetirse los errores del Caguán. Dentro de la misma lógica el gobierno había advertido que no iba a discutirse sobre lo divino y lo humano. Los puntos de discusión eran muy concretos y debían estar ceñidos al acuerdo inicial.Pero a medida que el proceso avanza las cosas parecen estar saliéndose de control. Las Farc, como siempre, se pasan por encima de las reglas del juego acordadas. Cada tanto afirman que no existen temas vedados en los diálogos. En vez de centrarse en la negociación la utilizan para hacer política sobre todos los temas del país. Piden desde canales propios de televisión hasta pasarse por la faja la justicia internacional.Las Farc no son conscientes que su legitimidad es extremadamente pobre. El país a duras penas tolera su participación en el debate. Muy pocos sectores sociales se sienten representados por la guerrilla. Ni siquiera los campesinos, cocaleros y demás excluidos que deben padecer su control en la periferia del país. Las Farc han soportado sobre sus hombros el esfuerzo de la guerra. Los recursos y los guerreros rasos los han puesto estos excluidos y sus prioridades políticas son marginales dentro de la agenda de las Farc.En el fondo el país tolera su participación política como el resultado de un chantaje. Con tal que dejen las armas que los indulten y les garanticen algo de participación en las instituciones del estado. Pero el país tampoco está dispuesto a ceder mucho. Más aun, luego de la ofensiva de Uribe contra las Farc muchos están tentados a apostar por la línea dura. Hasta ahora los esfuerzos militares han dado más resultado que las negociaciones de paz.Por esta razón Santos va a quedar entre la espada y la pared en la próxima campaña. Su reelección depende de mostrarle al país que fue capaz de sacar adelante la paz. Las Farc, que saben muy bien de qué se trata el juego, utilizarán esta circunstancia para incrementar sus demandas en la mesa. Pero si Santos realiza demasiadas concesiones puede perder las elecciones y el proceso de paz no será refrendado en su primera prueba democrática. De modo que de nuevo está en manos de las Farc la decisión sobre quién será el próximo presidente. Si saben cómo y cuánto pedir tienen cómo reelegir a un Santos debilitado, con una enorme deuda con ellos.Lo más lamentable es que la decisión sobre cuánto poder ceder a las Farc va a copar la agenda política. Los asuntos prioritarios sobre la inclusión de las comunidades periféricas que han sostenido el esfuerzo bélico de las Farc van a quedar en un segundo plano. O más bien van a ser utilizados como una justificación para su participación en el Estado. Por poner un ejemplo, en vez de discutir cuánto se debe invertir en el Catatumbo la discusión va a ser cuánto se va a transferir a los guerrilleros desmovilizados que gobiernan el Catatumbo.

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