Tercera vía

Julio 05, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Difícilmente puede creerse que la reunión en Cartagena tenga como motivo último la discusión sobre los postulados filosóficos de la tercera vía o la legitimación internacional del proceso con las Farc. La tercera vía no es más que la misma social democracia con un nombre nuevo para captar la atención del público. Y el proceso ya está suficientemente legitimado afuera.Pareciera más bien que la reunión tiene como propósito posicionar a Santos como un líder mundial a la altura de los otros expresidentes. Si logra que las Farc se desmovilicen tendrá una buena razón para reclamar ese puesto. Pero de momento es buena idea ir para juntarse con figuras prestigiosas. Por un lado, es muy probable que devuelvan atenciones y lo inviten a otros escenarios donde pueda figurar internacionalmente.Por otro lado, a Santos le conviene crearse una imagen de un hombre de estado que revertió políticas de derecha y logró sacar adelante una agenda pragmática de desarrollo económico y de reconciliación social sin caer en la izquierda radical. Los expresidentes que estaban en Cartagena representan la imagen de eso. Clinton y Blair fueron la respuesta al neoconservatismo de Reagan y Thatcher. Felipe González fue la demostración que la izquierda podía gobernar en España sin que el país se fuera a la ruina. Cardoso y Lagos fueron proyectos de izquierda moderada que contribuyeron a la reconciliación luego de las dictaduras. Santos querrá pasar a la historia no solo como quien trajo la paz sino como quien adelantó una serie de reformas, contrarias a los intereses de sectores poderosos, pero necesarias para la modernización del país.Ojalá Santos logre llegar a un acuerdo con las Farc. Es factible y muy conveniente. Lo que no está nada claro es su cara reformista, aun en términos de social democracia está lejos de serlo. No lo deja su torpeza política para ejecutar los cambios que promete.Quizá por centrarse en la vanidad de Santos la opinión dejó de afrontar un debate bastante pertinente a propósito del evento, ¿cuáles podrían ser las bases para un proyecto de izquierda de centro, el equivalente de la social democracia, en Colombia? Todo el mundo asume que el rótulo tercera vía es un embeleco para referirse a viejas políticas. Pero no es menos cierto que Clinton, Blair y los demás expresidentes fueron exitosos en revertir gobiernos neoliberales sin poner el riesgo el desarrollo del capitalismo.En Colombia ese es el gran drama de la izquierda, su ortodoxia frente al capitalismo. Las distintas facciones continúan asumiendo viejos dogmas contra las iniciativas privadas. La llegada al poder de Chávez y otros radicales en el vecindario no ha hecho sino reforzar los dogmas. Mientras tanto la izquierda de centro ha quedado en manos de Santos y el partido Liberal. Y pese a ser gobierno es todavía muy poco lo que ofrece.No es una tarea fácil. En Colombia no se trata de revertir la ola de reformas neoliberales de fines de los ochenta. De hecho, muchas de ellas no eran realmente neoliberales. Se trata de desmontar todo un sistema de privilegios sobre los que se sostiene gran parte del poder político y económico y que se reflejan en unas cifras escandalosas de inequidad. Toca hacerlo además en medio de un conflicto y sin poner en riesgo un sistema económico que, más mal que bien, depende mucho de estos privilegios.Poco de esto se discutió en Cartagena y en el resto del país.

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