S.O.S. Venezuela

Enero 07, 2017 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Lo sucedido en Venezuela es escalofriante. Un país con las principales reservas petroleras del hemisferio es deliberadamente conducido a una absoluta ruina y zozobra por la incompetencia y la corrupción de una élite dirigente. Es como si adrede el chavismo hubiera seguido una receta para destruir el aparato productivo de un país y obligar a sus gentes a padecer todo tipo de carencias que son injustificables con las riquezas disponibles.Es cierto que la clase política anterior al chavismo era corrupta en extremo, tampoco tenía mayores inhibiciones a la hora de devorar el Estado a destajo, pero al menos la democracia impedía que traspasaran ciertos límites. Había que respetar la producción privada que mantenía, mal que bien, funcionando los canales de abastecimiento y había que garantizar un mínimo de seguridad frente a la delincuencia.Ahora no queda ni eso. El chavismo hace rato que desnudó su verdadera esencia. La intención genuina de algunos dirigentes por llevar a cabo un justo y necesario proceso redistributivo, empezando por el delirante y mesiánico Chávez, se tropezó rápidamente con las ambiciones y codicias de quienes se apuntaron en el proceso revolucionario.Como siempre suele suceder, la justicia social fue la excusa para que políticos, burócratas, activistas, militares, criminales de poca monta y demás oportunistas acumularan desde riqueza hasta prestigio. Los propios familiares de Chávez aprovecharon la situación sin el menor disimulo. En las redes sociales colgaron fotos luciendo sendos automóviles y yates. Un hijo de Maduro fue bañado literalmente en dólares en medio de la celebración de un testaferro de su familia.Nada que envidiar a los derroches de mal gusto de los capos colombianos por allá a inicios de los ochentas. Con la diferencia que en Venezuela como consecuencia de esos derroches la situación está al borde de la crisis humanitaria por falta de alimentos y medicinas, lo más básico. Por eso, es inexplicable cómo una serie de líderes políticos colombianos son ambiguos frente a semejante situación y, más grave, su ambigüedad puede ser interpretada como si ellos eventualmente tuvieran la intención de implementar y dirigir un sistema parecido aquí.¿Qué pretenden con replicar el chavismo? ¿Convertirse ellos en la nueva élite económica, social y política mientras el país se hunde en un crisis y una ruina aún más grave? Las reservas petroleras de Colombia, necesarias para sostener un proyecto político de esa naturaleza, son minúsculas comparadas con las de Venezuela, al tiempo que la población es superior en un 50%.Salvo Piedad Córdoba, quien no esconde sus ganas de replicar a Chávez, los demás líderes de una eventual ‘revolución bolivariana’ niegan la aplicación de un modelo similar si llegaran al poder. Hasta ‘Timochenko’ se mostró renuente en una entrevista. No lo aceptan porque saben que es impresentable venderle al electorado el desastre de lo que le sucede al vecino.Deberían, por pura honestidad con los electores, ser precisos en decir qué es lo que está mal en Venezuela y qué harían de diferente para evitarlo. Es impresentable que figuras que se proclaman como defensores de derechos humanos alcahueteen con total descaro los atropellos del gobierno venezolano contra la oposición y cualquier forma medianamente decente de pluralismo.Están igual que Maduro, en vez de lanzar un S.O.S. quieren ser Venezuela.Sigue en Twitter @gusduncan

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