¿Quién y qué vendrá?

Diciembre 29, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Es irónico que sea el cáncer lo que permita a Chávez cumplir su sueño: ser presidente vitalicio de Venezuela. Este comentario no es una burla cruel contra un enfermo terminal sino una advertencia que el destino le negó el tiempo suficiente para consolidar un régimen verdaderamente autoritario. Como consecuencia es difícil prever cómo va a ser la transición de poder en Venezuela. No es claro quién vendrá a gobernar ni bajo qué tipo de régimen.Un amigo poco simpatizante de Chávez me comentaba que la prueba de que Venezuela no es todavía un régimen autoritario es la inseguridad de la vida cotidiana. Cualquiera que haya visitado Caracas se habrá dado cuenta cómo la gente del lugar mira constantemente detrás del hombro para evitar un atraco, aun a un nivel de preocupación desconocido para cualquier colombiano. Si algo logra resolver rápidamente una dictadura es la criminalidad. Su capacidad represiva le permite legitimarse a través de la eliminación sistemática de la delincuencia común.Chávez no ha logrado ni siquiera eso. Tampoco ha logrado acabar la necesidad de hacerse elegir periódicamente a través de elecciones que puede perder. Estas no son las fiestas patronales de Fidel Castro o de Saddam Hussein en que el régimen triunfaba con un aplastante 99,9%. La última vez Capriles, su contendor, obtuvo un 44% de los votos. También hay una prensa de oposición capaz de informar y, lo más significativo, la oposición es capaz de ganar elecciones a gobernaciones.Lo anterior no quiere decir que Venezuela sea una democracia. Ni más faltaba. Chávez expropia a quien le da la gana en vivo y en directo, utiliza los recursos del Estado a su antojo y cuenta con una asamblea constituyente que le fabricaba leyes a la carta. El punto es más bien que el régimen venezolano se encuentra en un limbo entre la democracia y la dictadura. Ese limbo parecía resolverse hacia la dictadura pero a raíz de la segura desaparición de Chávez no hay nada claro.En las dictaduras de izquierda usualmente cuando un líder desaparece lo reemplaza alguien de la camarilla del poder mediante intrigas, acuerdos y/o golpes de Estado palaciegos. La mayoría de la población ni se entera sobre cómo fueron los acontecimientos. Si en Venezuela existiera una dictadura la pelea sería entre Nicolás Maduro y Diosdado Cabello y lo normal sería que Cabello triunfara, pues tiene el respaldo de los militares y los burócratas quienes son los que tienen la última palabra en estos casos. Pero como no es una dictadura absoluta Maduro tiene una carta en el respaldo de las bases, el cual es vital para que los post-chavistas sean competitivos electoralmente. No hay que olvidar que ya Cabello en las urnas perdió con Capriles la gobernación del estado de Miranda.Los rumores de intrigas palaciegas ya circulan abiertamente. Maduro ha desmentido que Diosdado sea Stalin y que él sea Trotsky en referencia a la sangrienta sucesión de Lenin. Sin embargo, cualquier cosa puede pasar. Diosdado, los boliburgueses y los militares que se han enriquecido con Chávez pueden inventarse desde un golpe de Estado hasta una alianza con la oposición para garantizar un indulto y una amnistía a su capital. También puede suceder que Capriles gane las elecciones. O que Maduro finalmente consolide la transición hacia un régimen autoritario.Aunque nada se sabe el año próximo la política será fascinante en Venezuela.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad