¿Qué nos indigna?

¿Qué nos indigna?

Mayo 26, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

La indignación que causó el video del senador Merlano negándose a una prueba de alcoholemia podría parecer una frivolidad ante tantos comportamientos escandalosos de nuestra clase política. Las redes sociales no se mueven con tanto entusiasmo y con tanta amplitud para pedir la renuncia de los políticos cuando roban, matan o son absolutamente incompetentes para administrar los asuntos públicos. Sin embargo, es muy interesante lo sucedido porque por alguna razón se convirtió en el símbolo de la indignación contra nuestros políticos.¿Por qué esas reacciones no se presentan ante hechos más graves? ¿Qué tuvo en particular el caso del senador Merlano que se volvió un símbolo de rechazo? La respuesta es difícil pero ciertos aspectos que son bastante evidentes pueden ayudarnos a aventurar varias explicaciones. Lo primero, es que la indignación se debe a un hecho muy concreto: lo que indigna a la ciudadanía es que un Senador se crea por encima de las leyes. Que luego haya llamado al jefe de la Policía de Barranquilla para que vaciara a sus subalternos fue sólo la confirmación del cinismo del Senador.Lo segundo, es la contundencia del hecho por la forma como quedó registrado y por su divulgación. Cualquiera puede ver en YouTube las veces que quiera el video del Senador y oír la grabación de la vaciada del General de la Policía a su subalterno. Ambos videos no dejan lugar a dudas ni especulaciones. Los implicados no tienen cómo maquillar sus actuaciones.Lo tercero, es que lo sucedido está más allá de cualquier discusión ideológica. No importa si se es de izquierda o de derecha la actitud el Senador es despreciable así se trate de un suceso insignificante. Nadie puede argumentar que es una persecución política. A diferencia de sucesos más graves y complejos como la Calle 26 o Agro Ingreso Seguro, la simpleza del caso no permite alegar malinterpretaciones o poner en duda lo sucedido. Todo cupo en pocos minutos de grabación. Merlano no puede negar los hechos como si lo pueden hacer los Morenos y Uribito.Por último, está la cuestión de quiénes manifiestan su indignación. No se trata de una forma de movilización costosa en que sea necesario salir a la calle y arriesgarse a un bolillazo de la Policía antidisturbios. Cualquiera que tenga acceso a internet puede participar del rechazo a Merlano. Una conclusión preliminar podría ser entonces que en Colombia la ciudadanía se indigna cuando son asuntos muy concretos y simples, que ofenden sentimientos colectivos en su forma más extrema y coloquial, que no son sujeto de discusiones ideológicas y que disponen de pruebas contundentes contra sus perpetradores. El caso del diputado Mesa y su analogía del Choco con bollos de m… guarda muchas similitudes con estas características. Por eso los mismos chocoanos que se movilizaron para repudiar a Mesa han sido bastante dóciles para rechazar la corrupción de su clase política.La mala noticia es entonces que la indignación de la ciudadanía en Colombia no es sensible a aquellos comportamientos cotidianos de la clase política como la corrupción, la violencia y la incompetencia que tanto cuestan a nuestra democracia. Pero por algo se empieza. Sería interesante que el Gobierno y la sociedad civil canalizaran esta indignación hacia expresiones más graves de abusos de poder. Sobre todo ahora que el internet y las redes sociales ofrecen tantas oportunidades.

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