Proceso 2022

opinion: Proceso 2022

Pese a no ser muy conocido por la opinión existe un proceso...

Proceso 2022

Julio 02, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Pese a no ser muy conocido por la opinión existe un proceso en la Fiscalía, el 2022, que tiene mucho que decir en la construcción de la memoria histórica. Es importante, además, porque ahora que se viene la Comisión de la Verdad y el Tribunal Especial para la Paz, podría evitar que versiones de la historia elaboradas por actores con una agenda política oculta o con sesgos ideológicos tergiversen los hechos.El Proceso 2022 acusa a las Farc del asesinato de Manuel Moya y Graciano Blandón en el Urabá chocoano. Las acusaciones están basadas en el testimonio de decenas de miembros de la comunidad y de antiguos guerrilleros. El motivo de los asesinatos fue su inconformismo frente al control de las Farc.Moya y Blandón se habían opuesto a las órdenes de la guerrilla sobre quiénes debían ser los representantes de los consejos de las comunidades afro de la región. La reacción de las Farc fue la de imponer las autoridades étnicas. Hicieron elegir como representante legal del Consejo Mayor de la Cuenca del Río Curvaradó a Marta Ligia Chaverra en un episodio repleto de amenazas y amedrentamiento. De acuerdo a un testigo, a quien impusieron como presidente del mismo Consejo, el reclamo de Moya “no le gustó a las Farc y empezaron a desasegurar los fusiles y a montarlos, yo al ver ese gesto me quedé callado y Virgilio [guerrillero del Frente 57] me dijo que si no era lo que ellos dijeran no se hacía ninguna reunión.”Posteriormente las Farc decidieron eliminar a Moya y a Blandón. Los acusaban de haber traicionado a la comunidad por vender parte de los territorios colectivos a empresas palmeras. De acuerdo a varios testimonios la palma era vista por la guerrilla como una forma productiva afín a la entrada del paramilitarismo.De por sí estos testimonios son escalofriantes y demuestran lo despótico que llegaba a ser el control territorial por las Farc. Pero más atónito queda uno con las reiterativas denuncias en el proceso de vínculos de las Farc con la ONG Comisión Intereclesial de Justicia y Paz. Esta ONG creó las comunidades de paz para proteger a la población civil de guerrilla y paramilitares.La idea es buena en principio porque evita que los actores armados vinculen a los civiles como sus colaboradores al garantizar un principio de neutralidad. Sin embargo, los testimonios son reiterativos en denunciar que Justicia y Paz utilizaba las comunidades de paz en favor de las Farc. Según un exguerrillero: “Una vez estaba en una comisión de siembra de plátano llegó el Ejército y a mí me quedaba más fácil correr hacia la Zona Humanitaria para esconderme del Ejército.” Al proteger a las Farc en vez de proteger a los civiles los ponían en riesgo porque los paramilitares asumían que eran guerrilleros.¿Hasta qué punto se pueden creer las versiones contra Justicia y Paz con las Farc? Un suceso posterior demuestra que al menos es descaradamente sesgada en sus acusaciones. En un video de una sesión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se oye a Danilo Rueda, uno de sus representantes, decir que antes de la operación Génesis por el ejército en 1997 estas comunidades: “Vivían en un paraíso, plenitud de vida, donde las pocas siembras del pancoger les permitían sobrevivir”.Ni una sola mención al rígido control que desde finales de los 70s las Farc habían impuesto en la región como lo documentan no solo el proceso 2022 sino una abundante bibliografía.Sigue en Twitter @gusduncan

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