Políticos vs. jueces

Políticos vs. jueces

Marzo 17, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Así en muchos casos sólo se trate de aplicar la ley ante la gravedad de los hechos ocurridos, lo cierto es que ciertas decisiones institucionales esconden disputas que están perfilando el poder político en Colombia. No sólo los equilibrios de poderes entre las tres ramas están en juego. La suerte de varias colectividades de la clase política y la influencia de los juristas en el Estado va a depender del resultado de estas disputas. ¿En qué momento se llegó a este pulso de fuerzas? ¿Va a llevar a una depuración de las prácticas políticas o al uso de la Justicia como la continuación de la política por otros medios? Choques de trenes con las Cortes han sido comunes en la historia reciente. Lo que tiene la situación actual de particular es que la Justicia comenzó a destruir las bases políticas que sostenían al poder Ejecutivo. La ‘parapolítica’, en gran parte de manera casual, llevó a sus extremos los desencuentros entre Uribe y la Corte. La disputa ahora no estaba circunscrita a la delimitación del poder de las ramas sino a los ataques directos contra los miembros de las colectividades. Y el Gobierno no se quedó atrás. Al día de hoy sabemos lo del DAS y ya Mancuso comentó sobre los planes de un golpe a la Corte.Pero el choque de trenes no hubiera llegado tan lejos sino hubiera sido por otra circunstancia. La posibilidad de una nueva reelección abrió el horizonte de tiempo de la disputa. Quien perdiera ahora podría perder para siempre. Había que ganar para sobrevivir. Si Uribe continuaba en el poder iba a usar todos los medios para debilitar a la Corte y pasar una abultada cuenta de cobro a los magistrados. Si no continuaba, tal como sucedió, los jueces iban a sacar provecho. Ya Uribe no contaba con el poder Ejecutivo para alinear a la clase política en su contra y podían minar cualquier pretensión de mantener vigente su poder.Los resultados saltan a la vista. Uribe a pesar de su popularidad es un político en permanente desgaste. De los expresidentes es quizá el que mayores aspiraciones de poder tiene. Pero su fuerza política se diluye en la defensa ante los estrados judiciales. Sus funcionarios más leales están presos, huyen o son investigados. Cualquier intento de volver al poder –sea como presidente, senador o constituyente– se va a estrellar con el poder de jueces y juristas. La clase política, que por naturaleza es nada leal, lo sabe y preferirá irse en la contienda con quien tenga los recursos de la rama Ejecutiva. Por eso a Santos le ha quedado tan fácil neutralizar las arremetidas de Uribe.A priori podría pensarse que un resultado positivo de la disputa ha sido la efectividad con que los jueces actuaron contra los parapolíticos, así sólo hubiera sido un resultado de su enfrentamiento con Uribe. Sin embargo, una mirada más serena muestra que los efectos también pueden ser perversos. Sobre todo cuando sectores de la clase política se alían con jueces y fiscales para neutralizar su competencia y cuando estos sectores cometen los mismos delitos que su competencia. Bajo esas circunstancias la Justicia en vez de ampliar su capacidad de juzgar a actores privilegiados de la sociedad puede terminar siendo una herramienta de los políticos para hacerse al poder. En otras palabras, la Justicia seguirá siendo para los de ruana, sólo que ahora es posible poner una ruana por la fuerza a los adversarios políticos.

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