No todo es sobre las mujeres

Junio 09, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

La reciente ola de indignación por el asesinato de Rosa Elvira Cely demostró una vez más que en el país vienen desarrollándose toda una suerte de movimientos sociales capaces de reaccionar frente a situaciones atroces. La naturaleza de la movilización muestra además que estos movimientos han logrado adecuarse a las tendencias y a los repertorios de acción de sociedades con mayor grado de desarrollo. Las marchas estaban sintonizadas con una causa popular entre los movimientos sociales en el mundo: el maltrato a las mujeres.Sin embargo, hay un tema prioritario al que el país no está prestando suficiente atención por encauzar la indignación hacia el asunto del maltrato a las mujeres. El tema de los asesinos en serie y demás psicopatologías ha pasado de agache. Una búsqueda desprevenida en Google sobre asesinos seriales nos mostraría que Colombia es la cuna de tres de los psicópatas más prolíficos de la historia. Pedro Alonso López, Luis Alfredo Garavito y Daniel Barbosa, alias ‘El Sádico del Charquito’, están dentro del top 20 de cualquier listado. Entre ellos mataron seguramente más de medio millar de adultos, adolescentes y niños.No se trata tampoco de un asunto aislado de tres individuos que hicieron historia por la debilidad del sistema punitivo. Por mi tema de investigación reviso constantemente las noticias judiciales y son recurrentes los casos de violaciones y asesinatos, así como de capturas de individuos con un prontuario que ya hubiera paralizado a cualquier democracia desarrollada. Casos de asesinos seriales con más de 20 víctimas son de récord en Estados Unidos y Europa. La sociedad entera se moviliza para capturar sus asesinos seriales apenas hay noticias de un puñado de víctimas. Aquí a duras penas ocupa una nota marginal en los diarios amarillistas. De hecho, el caso de Rosa Elvira Cely ha llamado la atención por simbolizar el maltrato contra las mujeres no por lo brutal que pueden llegar a ser las psicopatologías.Se trata pues de un asunto relevante en el país por su frecuencia y cantidad. Lo más preocupante es que no parece haber ninguna iniciativa de política pública al respecto. Recuerdo que antes de la captura de Garavito la Policía hablaba de una secta satánica que mataba niños en el eje cafetero por los cadáveres que encontraban entre los cañaduzales. En realidad hubiera sido obvio para cualquier perfilador de psicopatologías del FBI que un ‘depredador’ andaba suelto. Las características de las víctimas y los objetos hallados alrededor de los cadáveres no dejaban mayores dudas al respecto.El Estado colombiano necesita desarrollar una capacidad efectiva para tratar el tema de los asesinos seriales. Es urgente responder por qué se presentan tantos casos y por qué involucran a tantas víctimas, crear un cuerpo de perfiladores que permita capturar a los asesinos seriales antes de que se desborden y, sobre todo, extender indefinidamente el tiempo de reclusión luego que son capturados. Este último punto es el más prioritario. Los asesinos seriales no se ‘curan’. Si se les libera después de cumplir su condena van a matar nuevamente. Eso está más que demostrado. De allí que sea prioritario crear una legislación que involucre la cadena perpetua. No es un asunto de castigo criminal sino de básica prevención para la sociedad.Lo de Rosa Elvira no fue sólo contra las mujeres.

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