Nepotismo solapado

Nepotismo solapado

Septiembre 28, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

En un homenaje a López Michelsen el actual presidente Santos rememoró una anécdota del expresidente: “Yo tenía escasos 23 años y se armó una discusión en el seno del Comité Nacional de Cafeteros sobre si estaba o no preparado para semejante tarea. […] Cuando el Presidente López se enteró, me llamó a Londres: “¿Usted se siente capaz?, me preguntó a rajatabla. “Por supuesto”, le contesté. “Entonces considérese nombrado”, me dijo. Y fue así como le debo a él mi primer nombramiento en un cargo de primer nivel. El cargo era el de jefe de la delegación colombiana ante la Organización Internacional del Café.El elogio propio apesta dicen los árabes. Pero al margen de la megalomanía del presidente Santos que para elogiar a López trae a colación su audacia al nombrarlo en un cargo de primer nivel sin ninguna experiencia, lo que llama la atención es el nepotismo solapado de las élites políticas bogotanas. No es solo el caso de Juan Manuel Santos. Son muchos apellidos como Pastrana, Samper, Lleras, Galán, etc., y sus amigos, cuyos hijos y parientes de repente aparecen ocupando cargos de primer nivel sin experiencia ni preparación. Si eso no es nepotismo entonces ¿qué es nepotismo?Sorprende también que la prensa nacional no hubiera cobrado a Santos semejante lapsus de nepotismo. Basta imaginarse si en vez de Santos el autor del elogio hubiera sido un Gnecco, un Montes de Oca, un Yepes, un Name Teherán o un Valencia Cossio. Es un lugar común ridiculizar la incapacidad y la incompetencia de los funcionarios de provincia, sobre todo porque no aparentan menor vergüenza al nombrar en cargos importantes a parientes y amigos sin ningún mérito. Pero las indulgencias con los nombramientos desde Bogotá saltan a la vista. Por ejemplo ¿qué argumento distinto a una entrañable amistad puede justificar el nombramiento de José Gabriel en la embajada de México? ¿Por qué la prensa no lo masacró al igual que lo hicieron con los nombramientos de los hijos de un desafortunado político costeño en un consulado en EE. UU.?No se trata de argumentar aquí que deba haber indulgencia con el nepotismo de provincia. Todo lo contrario. Es necesario profundizar aún más las denuncias. De lo que se trata es también de señalar los abusos que se cometen en Bogotá. Es decepcionante para muchos profesionales del común ver cómo otros profesionales con menor formación obtienen mejores empleos y mejores salarios solo por disponer de unas relaciones sociales que vienen de cuna. De hecho, una de las razones por la que el nepotismo se nota menos en Bogotá que en el resto del país es que existe una masa de profesionales capacitados que inmuniza la administración pública ante la incompetencia de directores y jefes en cargos de primer nivel.Pareciera que la cercanía de los directores de los medios de comunicación con las élites políticas de Bogotá impide que el periodismo sea más crítico con este nepotismo solapado. La cita inicial de Santos fue tomada de la revista Semana, la cual es dirigida por un sobrino suyo y es propiedad de un hijo de López Michelsen. ¿Qué puede hacerse al respecto? Sería al menos un gran avance que en el futuro a ningún político bogotano se le ocurra la genial idea de celebrar la memoria de algún prócer de la patria por la audacia de nombrarlo sin ningún mérito ni trayectoria en un cargo importante para el estado.

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