Negociar con Natalia París

Negociar con Natalia París

Abril 02, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Natalia París se convirtió en objeto de burlas porque se le ocurrió ofrecer las opiniones más disparatadas sobre asuntos sobre los cuales no tenía menor idea. Fue así que habló de la alimentación de los pollos como causa del homosexualismo, los efectos de la marihuana en la celulitis y del DJ que todos podemos ser.Las burlas tienen mucho de injustas. Cualquiera de nosotros tiene opiniones tontas sobre cualquier tema. La diferencia con Natalia París es que ella sí tiene un público dispuesto a escuchar cualquier cosa que diga. Sus éxitos como modelo, como figura capaz de posicionar productos en el mercado y como personaje público son indiscutibles. En otras palabras, las tonterías de todos nosotros son irrelevantes porque nuestra opinión está lejos de tener audiencias masivas.El ridículo de Natalia París proviene entonces de creer que porque tiene éxito en ciertos campos su opinión es importante en asuntos sobre los que no sabe mayor cosa. Si callara al respecto nadie notaría las tonterías que, como a todos nosotros, se le ocurren.Algo similar, pero en clave de tragedia, ocurre con los diálogos que se inician con el ELN. A nadie le interesa su opinión sobre los temas que quieren discutir en la agenda de negociación. Es ridículo escuchar a Antonio García y Pablo Beltrán hablar de víctimas, participación, democracia para la paz, garantías políticas, etc., cuando lo que han hecho todas estas décadas es precisamente victimizar a los civiles y reprimir a bala limpia a cualquiera en las regiones que no les copie en sus decisiones políticas.La cereza del pastel fue cuando, ante las preguntas de los periodistas, insistieron en que “nosotros no vinimos a este proceso de paz a hablar de secuestro” y, que “claro, nosotros desarrollamos determinado tipo de actividades en la confrontación militar porque no tenemos la posibilidad de acceder al crédito internacional”. Tan inconscientes son que liberaron a Ramón José Cabrales luego de pagar una suma millonaria con la condición que pagara el faltante del rescate en una fecha posterior y ¡hay una denuncia del secuestro de una niño de 3 años, hijo de una guerrillera que desertó de la agrupación!Al igual que sucede con Natalia París, el ELN no es consciente que su exposición ante el público se debe a la violencia que ejercen contra la sociedad. Sus planteamientos ideológicos son irrelevantes, obsoletos, cuando no disparatados. No se dan cuenta que la sociedad colombiana está dispuesta a negociar con ellos solo porque es indispensable parar el secuestro y ese “tipo de actividades”, no porque tengan algo que decir en la agenda política que sea representativo de un sector apreciable de la población.Pero al margen de la perorata de los líderes del ELN que tendrán que padecer los negociadores del gobierno acerca de lo divino y lo humano, lo preocupante son los tiempos. Es decir, el problema no es lo que diga Natalia París sino lo que se demora diciéndolo. Ambos procesos de paz, el de las Farc y el ELN, deben llegar a un acuerdo a finales del 2016. Después no habría margen de tiempo para que se puedan implementar sin la presión de las elecciones presidenciales y del cambio de gobierno.Temas tan delicados como las condiciones de la dejación de armas y el tránsito a la política no pueden ser material para la próxima campaña presidencial. Sería peligroso para la estabilidad de los acuerdos.

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