Las ZUT

Las ZUT

Marzo 26, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Las Zonas de Ubicación Temporal -ZUT- serán los lugares donde las Farc se concentrarán durante el proceso de dejación de armas. Al parecer muchas de las razones para la demora en la firma de un acuerdo definitivo giran alrededor de su definición. Es lógico que el gobierno aspire a que el número, la duración y la extensión de las ZUT sean los menores posibles, mientras que las Farc buscarán lo contrario. En principio, esa discusión no debería ser problemática. En algún momento gobierno y Farc deberán llegar a una fórmula intermedia.Lo verdaderamente delicado de las ZUT está en otro tipo de detalles. Es indispensable tener zonas de concentración para que las Farc se asimilen a la legalidad pero esas mismas figuras son una oportunidad para ellas. En particular en lo relacionado al tipo de control político que las Farc vayan a tener de la población y de los recursos que allí se encuentren.A diferencia del gobierno que está sujeto al control de unas leyes y de unas instituciones, las Farc son un ejército que ejerce el control social por la fuerza. El Gobierno Nacional no solo tolera que actores políticos de otras tendencias sean la autoridad en diversos municipios y regiones, incluyendo aquellos donde eventualmente se localicen las ZUT, sino que también permite que otras ramas del poder como la justicia operen allí con total autonomía.Estos atributos son inimaginables para las Farc. Por nada del mundo aceptarían que dentro de una ZUT un alcalde elegido popularmente, sin importar su tendencia política, ejerciera un mínimo de autoridad. Mucho menos permitirían que un juez independiente prestara sus servicios. Por consiguiente, la jurisdicción de las ZUT equivale en la práctica a un gobierno autoritario.Si adentro estuvieran ubicados solo guerrilleros no habría problema. Pero ya algunos analistas han mencionado la posibilidad que dentro las ZUT habiten civiles. Según ellos los familiares de los guerrilleros e, incluso, parte de su base social. El argumento, en términos gruesos, es que la guerrilla no puede ser comprendida como una organización separada de la sociedad.Aunque el argumento pueda tener sus justificaciones no resuelve el problema de aquellos civiles que habiten en las áreas donde estarán localizadas las ZUT y se rehúsen a vivir bajo el autoritarismo de las Farc durante el tiempo que dure el proceso de dejación de armas. La única alternativa plausible para evitar esta imposición a la fuerza es que las ZUT queden ubicadas en áreas rurales deshabitadas y solo aquellos civiles que voluntariamente decidan habitar allí, con el permiso de las Farc, puedan hacerlo. Así se solucionaría el problema de los familiares de la guerrilla y de su base social en la desmovilización.Otra cosa son los recursos en juego que contengan las ZUT, en concreto aquellos recursos de origen criminal como los cultivos de coca y la minería ilegal. Es un asunto innegociable por razones políticas y por la propia seguridad de las Farc. Políticamente es impresentable que una organización que pretende hacerse un espacio en las instituciones legítimas se aproveche de recursos criminales. Y peor aún, si las Farc alientan las economías criminales estarán cultivando las rentas que luego van a controlar las bacrim que ingresen a estos territorios en el momento posterior a la dejación las armas. Sobra decir quiénes van a ser las primeras víctimas de las bacrim.

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