Las Farc hoy

Las Farc hoy

Marzo 10, 2012 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

A pesar de los enormes avances el fin de las Farc no está a la vuelta de la esquina. El ‘paro’ armado en Chocó y las bajas causadas a la Fuerza Pública son sólo las manifestaciones recientes de una realidad que se complicaba desde finales del Gobierno pasado.Sin embargo, la desilusión de no haber logrado una victoria definitiva no debe llevarnos a retroceder estratégicamente a la época post-Caguán. La situación de la guerrilla es muy distinta al día de hoy. No sólo en número y en territorio sino porque los golpes militares han logrado cambios en su estructura de mandos que el Gobierno y la sociedad no han sabido apreciar. Estos cambios ofrecen una oportunidad inédita para modificar la situación estratégica de la guerra.Mucho se especulaba sobre la potencial división de las Farc luego de la desaparición de ‘Tirofijo’. Se hablaba de dos líneas: la política de ‘Cano’ y la militar de ‘Jojoy’. Lo cierto fue que ‘Tirofijo’ murió y en vez de división sucedió que ‘Jojoy’ fue definitivo para legitimar el liderazgo de ‘Cano’ en el secretariado. Más aún, después de la muerte de ambos quedó claro que en el secretariado no soplan vientos de división. Ni siquiera luego de semejantes reveses militares.Pero si en el nivel superior la unidad prevalece, entre los mandos altos y medios existen potenciales resquebrajamientos. Una mirada al actual secretariado muestra que se trata casi en su totalidad de cuadros urbanos formados por el Partido Comunista (PC) durante los 70 y 80. Esta generación de mandos urbanos ha sido indispensable para mantener la unidad de la guerrilla como organización política. A principios de los 90 el PC rompió en términos amistosos con las Farc. En adelante la guerrilla formaría sus propios mandos a través del trabajo clandestino en las ciudades y de la instrucción militar en lo rural. La nueva estrategia daría resultados hasta que la ofensiva del Estado quebró la promoción de los nuevos cuadros urbanos. La presión militar, el repliegue territorial y la desconcentración de la tropa impedían que los cuadros políticos de origen urbano, con mayor formación y compromiso revolucionario, tuvieran el tiempo y los logros necesarios para adquirir liderazgo entre los guerrilleros rasos. Los mandos rurales que controlaban el territorio y las fuentes de recursos que sostenían el esfuerzo bélico simplemente dejaron de reconocerlos.Las Farc tienen ahora que producir mandos entre los soldados de origen campesino, con muy bajo nivel de formación política y con restricciones estructurales para proyectarse como parte de un movimiento político nacional. Esta nueva generación de mandos es además susceptible de anteponer los intereses locales a los grandes ideales revolucionarios. No sólo sus propios intereses sino aquellos de sus comunidades. No hay que olvidar que las primeras víctimas de la ofensiva del Estado son las comunidades colonas que son el sustento humano de las Farc.Cuando las Farc eran una fuerza victoriosa no había problemas, pero actualmente un comandante de frente tiene que elegir entre órdenes que nunca van a llevar a una victoria y su propia suerte y la de sus comunidades.Un analista comentaba que en un eventual proceso de paz sería inconveniente sentarse a negociar con un Ejército fragmentado de señores de la guerra. Sin ser cínico yo creería que sólo en esas circunstancias es posible llegar a una mesa de negociaciones.

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