Gracias a la democracia

Julio 19, 2014 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

He criticado recurrentemente a Gustavo Petro y al Procurador Ordóñez por utilizar la democracia para imponer agendas abiertamente autoritarias. He utilizado la comparación para mostrar que las amenazas autoritarias no provienen de un sector en particular sino de ambos extremos, derecha e izquierda por igual.Pues bien, los últimos acontecimientos les han dado una lección a este par de extremistas. La democracia ofrece tantas garantías que aun para quienes pretenden utilizarla arbitrariamente hay espacio para reclamar sus derechos. Es gracias a su carácter liberal, que Petro y Ordóñez tanto atacan, que hoy pueden estar en sus cargos.A ellos les incómoda de la democracia precisamente que no puedan imponer su agenda sobre el resto de la sociedad con el argumento que representan los sentimientos y los intereses más genuinos de los colombianos. Por eso la estructura institucional que garantiza los derechos a sectores que en términos puramente demográficos son minorías pero que en la práctica son influyentes les parece un abuso del poder de pocos contra muchos.Si fuera por Petro los capitalistas no deberían tener derecho a desarrollar libremente sus empresas. El estado, en cabeza de él por supuesto, debería decidir qué debe producirse y qué debe consumirse. La verdadera democracia según Petro es aquella donde quienes tienen el poder político concentran la decisión sobre el tipo de empresas que deben existir, así como su administración.De un modo similar Ordóñez pretende apoderarse del derecho de decidir las creencias religiosas, las preferencias sexuales e, incluso, la clasificación de las personas en la sociedad. Las garantías del estado no deberían estar hechas ni para homosexuales ni para cualquier elaboración intelectual disidente. Más aun, según un escrito de juventud el estado y la sociedad deberían estar organizados de acuerdo a un orden natural, en el que por supuesto gente como él debería ocupar la posición superior.La culpa de que el régimen político no sea como ellos lo imaginan la tiene, de acuerdo a sus denuncias, una serie de engranajes de poder que conspiran contra la mayoría. Pero eso lo podrán argumentar en público. En privado saben muy bien que los principios liberales de la democracia los defienden unos mecanismos institucionales menos solemnes pero más efectivos.Las apelaciones, las recusaciones, el abuso de las tutelas y demás vericuetos jurídicos pueden parecer en muchos casos ineficientes e impopulares pero en la práctica funcionan como contrapesos a los abusos de poder. Los vericuetos son mecanismos diseñados para que hasta los más vulnerables puedan utilizarlos como salida de emergencia en circunstancias críticas, de modo que sectores que no necesariamente son mayorías puedan tener acceso a las decisiones del estado. Así evitan que sectores más representativos y poderosos los aplasten.Es diciente que Petro y Ordóñez hayan hecho uso de estos mecanismos para no salir a patadas y sombrerazos de sus cargos. Lo hicieron además de la manera más descarada. Sobrecargaron el sistema a punta de tutelas y recusaciones hasta que colapsó a su favor.No fue entonces una decisión de los grandes engranajes de poder, ni de conspiraciones de las verdaderas fuerzas que mueven nuestra sociedad detrás de bastidores. Fueron los vulgares mecanismos de pesos y contrapesos de la democracia lo que los mantuvo a flote.

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