El ripio

El ripio

Noviembre 05, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

El portal La Silla Vacía publicó recientemente un reportaje sobre una disidencia de las Farc en el Pacífico. El reportaje es importante porque será el preludio de una misma historia que ocurrirá en las más diversas regiones del país. Trata sobre Yeison Segura Mina, a quien en Tumaco conocen como 'Don Y'.En 2013 Don Y fue reclutado en Tumaco por ‘Óliver’, un mando del frente Daniel Aldana de las Farc. Era parte de un plan para el fortalecimiento de las finanzas a través de la cooptación de jóvenes criminales del lugar. El objetivo era que estos militantes obtuvieran recursos del narcotráfico, el secuestro y la extorsión. Las autoridades llaman a las bandas que conforman los criminales asociados a las Farc Redes de Apoyo al Terrorismo (RAT).Previendo que los RAT se salieran de control en el momento que el proceso de paz exigiera la concentración de la tropa, el frente Daniel Aldana procedió a hacer una purga interna. De acuerdo a La Silla Vacía “los mató o los dejó sueltos”, lo que explicaría el incremento de los homicidios en la zona “entre julio (17 muertos) y agosto (19 muertos), con respecto a los dos meses anteriores.”Don Y, su hermano y otros tantos guerrilleros sobrevivieron a la purga y aprovecharon que las Farc entraron en tregua para a sangre y fuego y sin consideración con los civiles hacerse al control de una serie de pequeñas poblaciones apartadas del casco urbano de Tumaco. La zona es estratégica porque está repleta de manglares que son ideales para despachar drogas hacia México. Don Y se ha convertido así en un implacable señor de la guerra local sin que en las actuales condiciones las Farc puedan hacer nada para impedirlo.Haber utilizado a los jóvenes criminales de las comunidades más marginadas para potenciar sus finanzas y su control territorial va a ser una de las mayores equivocaciones de las Farc a futuro. El tiempo les devolverá su propia medicina cuando las disidencias de criminales comiencen a amenazar a los activistas políticos de las Farc, ya desmovilizadas y en la legalidad, que pretendan regir los destinos de estas comunidades.Hay mucho de revancha poética en la situación. Una frase del reportaje llama la atención: “el ripio”. Las Farc llaman así a los jóvenes que reclutan en la guerrilla pero que no tienen ningún propósito político más allá de utilizarlos como carne de cañón para la guerra y como puño de hierro para hacerse a una tajada de las rentas criminales. Son algo así como una versión muy colombiana del lumpen proletariado de las revoluciones ideales del marxismo.Ripio en realidad significa el cascajo, las piedras y la grava que se utilizan para rellenar carreteras. En otras palabras, para las Farc jóvenes como Don Y son el relleno necesario para pavimentar la carretera hacia la revolución. Luego se pueden dejar tirados en medio del camino como un aliado indeseable que no merece ser parte del nuevo proyecto político que surja de la desmovilización. Algo similar, en una escala mayor de complejidad, le ocurre al ELN hoy con ‘Pablito’ en Arauca.El problema es que la autopista a la revolución nunca se pavimentó y lo que quedan son caminos de ripio que ahora las Farc deberán transitar en su camino hacia la política legal. Y esos ripios saben muy bien cómo dominar la política local a través de las armas. Las Farc les enseñaron, bien fuera como parte de la guerrilla o como sus enemigos en el terreno.Sigue en Twitter @gusduncan

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