El no por el no

El no por el no

Junio 11, 2016 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

La recolección de firmas por el uribismo contra el proceso de paz lanza un mensaje definitivo. Es la forma de decir que están dispuestos a rechazar la firma de un acuerdo en La Habana sin importar los términos finales. En adelante no habrá puntos medios, ni transacciones posibles con el Gobierno. Con lo que ya se ha firmado de la agenda no hay manera que pueda alcanzarse un acuerdo que los satisfaga. A cualquier oferta de Santos responderán que no.¿Qué llevó a Uribe a jugársela por ‘el no por el no’? No es solo una posición de principios o de ortodoxia ideológica de sus seguidores. De hecho, en cierto momento Uribe había moderado muchas de sus exigencias para respaldar el proceso. Bastaba que el Gobierno apretara en las condiciones carcelarias a las Farc y que exigiera el cumplimiento de una pena efectiva para permitir la participación en política, entre otros puntos razonables, para lograr un consenso con la oposición. Pero no ocurrió así, mientras se avanzaba en La Habana no hubo forma de alcanzar un acuerdo en Colombia con los uribistas.Hay buenas razones para apostar por una obstinación contra el proceso si solo se considera el cálculo político. Uribe sabe que va a ser muy difícil ganar en una consulta por la paz. Por más que las encuestas muestren que Santos tiene una imagen negativa por debajo de la de Maduro y que casi todo el país aborrezca a las Farc, más de la mitad de la gente respalda el proceso de paz como lo muestran las mismas encuestas. Eso sin que todavía el Gobierno haya comenzado a bombardear con mermelada a sus aliados políticos para movilizar los votos por el acuerdo en el momento de la refrendación.Pero aunque Uribe pierda en la refrendación quedará ante la opinión como quien se opuso a un proceso de paz que pese a los beneficios innegables que traerá, también despertará muchas suspicacias y rechazos entre la población. Luego de la emoción inicial con la paz vendrá la implementación de unos acuerdos que serán muy difíciles de vender. Cuando se posesionen los líderes de las Farc en el Congreso, renuncien a sacar un solo peso para reparar a sus víctimas, se nieguen a reconocer verdades obvias y no paguen un solo día de prisión, y eso solo por mencionar unos cuantos sapos. La opinión se irá con quien se haya mostrado contrario a estas concesiones.Será entonces cuando el uribismo salga a reclamar en las elecciones su posición dura contra el proceso. Lo que perderán en el referendo lo ganarán en las elecciones a congreso y a presidente. Así al final no ganen las mayorías en el Senado o en la Cámara o no elijan presidente, Uribe y los suyos tendrán un escenario ideal para hacer campaña y realizar alianzas circunstanciales. Podrán decir una y otra vez ‘se lo advertimos al país’. Además, podrán aprovechar el rechazo a las concesiones realizadas a las Farc para introducir en el debate político una agenda antagónica a los acuerdos durante la fase de implementación. Argumentarán que siempre rechazaron lo pactado, por consiguiente no hay razones para comprometerse con lo firmado.Ahora bien, la posición de Uribe así sea rentable electoralmente, sobre todo en 2018, encarna enormes riesgos para la estabilidad política del país. Una democracia no puede transitar por un sendero donde en cualquier momento las reglas pactadas saltan en pedazos. Ojalá el uribismo no abuse de ‘el no por el no’ y polarice aún más la sociedad.Sigue en Twitter @gusduncan

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