El mundo según Márquez

Mayo 11, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Cuando ‘Iván Márquez’ desestima responsabilidad de las Farc como victimarios desafía cualquier posible legitimidad que pueda tener el proceso de paz. La sociedad colombiana de seguro puede aceptar que los líderes de la guerrilla no paguen un solo día de cárcel y que incluso puedan ocupar curules en el Congreso. Pero va a ser complicado que estas concesiones se realicen si ante la historia se elude cualquier responsabilidad y se deja al resto de fuerzas políticas y sociales como los culpables de toda la tragedia nacional. Para perdonar, y se trata de perdonarlo casi todo, al menos se debe admitir, así sea parcialmente, la culpa.No es que se pretenda inventar una culpa para satisfacer el ánimo revanchista de ciertos sectores. Es que aunque hayan sido víctimas en muchos momentos de la historia las Farc tienen también mucho de que pedir perdón. Incluso a quienes se convirtieron en sus victimarios. La historia es larga y los ejemplos abundan.En su propia prehistoria ya el ciclo intercambiable de víctima y victimario operaba. Luego que las bandas armadas del partido conservador obligaran a ‘Tirofijo’ a convertirse en un guerrillero liberal, su banda comenzó a tomar retaliaciones contra campesinos indefensos. Uno de estos campesinos era un adolescente llamado Adán Rojas, quien se convertiría en guerrillero anticomunista porque ‘Tirofijo’ mató a su padre por no darle una panela. En los 60 cansado de la guerra migraría a la Sierra Nevada para cultivar café. A finales de los 70 la guerra volvería a buscarlo. Las Farc se tomaron Palmor, su pueblo. Cansado de pagar extorsiones y reacio a ceder sus hijos al ejército guerrillero volvió a armarse. Crearía un grupo paramilitar con su consiguiente legado de muertes, masacres y desplazamientos. ¿No es acaso Rojas una víctima y un victimario como son la mayoría de los miembros de las Farc?Esta lógica no se reduce a los combatientes. Muchos cuadros políticos de la UP fueron también victimarios. En una excelente entrevista por Jaime Jaramillo Panesso ‘Qué pasa en Cuba que Fidel no se afeita’, Mario Agudelo, exmiembro del EPL, relata como las Farc masacraban a los desmovilizados del EPL para que los cuadros de la UP se quedaran con las alcaldías y concejos de los pueblos de Urabá. Pero de nuevo las víctimas se volvieron victimarios, las milicias del EPL comenzaron a asesinar a la UP.Igual sucedió con muchos otros sectores. Ganaderos, narcotraficantes, políticos de provincia, etc., fueron victimizados y luego se convirtieron en vengadores implacables. Al final no les motivaba ni siquiera un rencor insaciable. Al armarse para defenderse de las Farc descubrieron que tenían un poder inimaginable y que si se desarmaban iban a ser arrasados ya no solo por las Farc sino por toda la variedad de grupos armados que habían surgido en condiciones similares a las suyas. El secuestro, la extorsión, el terrorismo, el desplazamiento, las amenazas y la delincuencia se volvieron en prácticas sistemáticas de guerra para todas las partes. No pretendo con lo anterior argumentar que en el inicio de toda culpa esté en las Farc. Al contrario aquí no hay culpables absolutos. Lo que sí quiero argumentar es que las Farc, al igual que el resto de actores armados, guarda una porción importante de responsabilidad y sería contraproducente para la propia legitimidad de su inserción en la vida civil que no lo reconociera.

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