El legado de Chávez

El legado de Chávez

Marzo 09, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Impresionante la movilización en Venezuela y la atención mundial que causó el funeral de Chávez. Al margen de la posición ideológica que uno pueda tener fue una demostración de su importancia histórica. Pero, ¿cuál es su legado?El más obvio es el de una resistencia al papel hegemónico de EE.UU. en la región. Sin embargo y sin querer decir que no fuera genuino, su antiimperialismo pareciera haber sido más un recurso histriónico para alimentar su carisma que el resultado de un cálculo político para redefinir los equilibrios económicos y militares entre norte y sur. Decir que huele a azufre porque aquí estuvo el diablo de Bush en plena ONU no tenía como intención generar resultados tangibles en materia de tratados de armas o comercio internacional. La intención era catapultar a Chávez en su papel como un líder mundial de la oposición a EE.UU. y, de paso, como el político más importante en la historia reciente de Venezuela.Esto no solo pasaba con el antiimperialismo. El nuevo régimen de Venezuela, su legado más visible, tampoco fue el resultado de una visión muy concreta sobre lo que aspiraba que fuera la sociedad. Más bien era lo que iba saliendo sobre la marcha de las intuiciones políticas, delirios y lugares comunes del proyecto chavista. Acaso, ¿alguien sabe qué es el Socialismo del Siglo XXI? ¿En qué se diferencia del socialismo de siempre? Ni siquiera Chávez mismo debió saberlo.Pero no importa que sea una cosa amorfa, sin ningún parecido entre lo que Chávez se imaginaba y la situación real de la sociedad. Tampoco que al final un montón de oportunistas hayan aprovechado una ideología incoherente para convertirse en una nueva clase cleptocrática al mando del aparato estatal. Lo importante es que el término ‘Socialismo del Siglo XXI’ sirvió para representar en el imaginario popular un reclamo de inclusión social en una época en que el Estado fracasaba en este propósito. Fue un reclamo que además se extendió a lo largo del Continente.Este será a mi modo de ver su principal legado: el de un símbolo de la necesidad de inclusión social más allá de la preocupación del Estado por el desempeño de la economía. Puede que sea un legado simbólico pero es muy efectivo. Si se es un excluido lo apenas natural es pensar “a mí me importa un c… que la economía vaya bien si yo sigo igual o peor de jodido. Si viene un Chávez lo apoyo”. Políticos y tecnócratas de todas las vertientes, no solo neoliberales, que pretendan gobernar sin considerar que la estabilidad macroeconómica debe materializarse en el alivio de las aspiraciones materiales de los más pobres tendrán que preocuparse por un referente simbólico de insubordinación.Por supuesto que este legado se estrella contra la realidad. Más temprano que tarde la inviabilidad económica de Venezuela comenzará a pasar factura. La corrupción, la incompetencia y la demanda desbordada de gasto público para sostener el poder desnudarán toda la mediocridad de Chávez para construir un régimen fuerte. Demostrarán que todo reposaba sobre su carisma y los precios del petróleo. Quizá hasta los pobres acabarán peor que antes y se afirmará que Chávez se supo morir a tiempo.Aun así, Capriles o quien quiera que venga después del chavismo tendrá que considerar a los excluidos para gobernar. De seguro la corrupción seguirá pero será difícil volver al saqueo indolente de los tiempos de Copei y de Adeco.

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