Coherencia

Coherencia

Julio 25, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Gran parte de los frenos a los abusos que pueda cometer la clase política en una democracia provienen de la vigilancia que realiza la sociedad civil. En particular de los medios de comunicación, de periodistas, opinadores y analistas que cuestionan las actuaciones, las alianzas y los respaldos de los gobernantes y de los candidatos a los cargos públicos. Por eso, es importante que la clase política esté presta a responder cualquier cuestionamiento que estos periodistas, comunicadores y demás representantes de la sociedad civil les hagan.El caso de la parapolítica dice mucho de la importancia de la sociedad civil. Las investigaciones, las renuncias de funcionarios y candidatos y los límites que tuvo que poner el gobierno de entonces a los comportamientos de la clase política fueron el resultado de la vigilancia ejercida por diversos medios de comunicación. Al día de hoy ¿quién no recuerda las veces que el propio presidente Uribe tuvo que salir al aire a responder por el ‘buen muchacho’ de Noguera o por los demás funcionarios que salieron de su gobierno por acusaciones muy graves de vínculos con criminales?La izquierda jugó un papel fundamental en la realización de las denuncias que condujeron a la salida del gobierno de muchos funcionarios sospechosos de corrupción y a la declinación de las aspiraciones electorales de políticos con cuestionamientos a cuesta. Esta labor fue posible porque los medios de comunicación hicieron eco a las investigaciones y denuncias que organizaciones de la sociedad civil de clara tendencia de izquierda llevaron a cabo. Sirvieron como una plataforma mediática para atacar las alianzas políticas de Uribe.Lo que ahora no puede argumentar un sector de la izquierda en la sociedad civil es que estos mismos medios de comunicación no puedan cuestionar actuaciones de gobiernos y candidatos de izquierda. Su trabajo podría verse demeritado porque la sociedad lo interpretaría más como un esfuerzo por sacar del poder a los contrincantes que como un acto genuino de depuración de la política.Sorprende en ese sentido las respuestas tan agresivas y evasivas que se originan desde la izquierda cuando a la actual candidata Clara López le preguntan por el respaldo del samperismo y de otras figuras cuestionables. Ya en su momento Jorge Robledo fue olímpico cuando le preguntaban por la corrupción de los hermanos Moreno. Se despachó diciendo que en realidad la izquierda no gobernaba Bogotá, que los Morenos no eran en verdad de izquierda sino representantes de la oligarquía, por consiguiente el Polo y la izquierda no eran responsables de nada.Al día de hoy la candidata responde con los mismos argumentos de Robledo, si es que no cuelga el teléfono a los periodistas. Ella está en su derecho de hacerlo. Pero lo que es impresentable es que un sector de la izquierda, que participó en las denuncias contra la corrupción, en vez de obligar a la candidata a responder ante la prensa la excuse aduciendo que existe una persecución política de los dueños de los medios.La poca coherencia política que les quedaba se esfumó en días recientes cuando se fueron contra la senadora del Partido Verde Claudia López. Aplaudieron cuando ella hizo las denuncias contra la parapolítica pero ahora la estigmatizan porque le pide a Clara López que rinda cuentas por haber sido parte del gobierno de los Moreno y por el respaldo de Samper, Dussán y compañía.

VER COMENTARIOS
Columnistas