Camino despejado

Noviembre 23, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

El anuncio que aspira a la reelección lo hace Santos en una situación ideal si se considera cómo estaban sus opciones hace apenas unas semanas. En ese entonces la popularidad del Presidente había llegado a límites solo conocidos por Pastrana en el Caguán. Los paros, el estancamiento del proceso en la Habana y las posibilidades de otros candidatos presagiaban que la reelección iba a estar en problemas. Hoy la situación es distinta casi que por sustracción de materia.Ante todo porque a pesar de la debilidad de Santos como candidato no ha surgido ningún competidor capaz de ponerlo en aprietos. No es un secreto que Santos es un pésimo político en campaña. Antes de la Presidencia nunca había ganado una votación a nada. Su triunfo en el 2010 se lo debe a Uribe y a los disparates de Mockus.Ahora Uribe está en la oposición pero su candidato es bastante flojo. Los uribistas argumentan que por ser poco conocido Óscar Iván Zuluaga tiene mucho margen para ganar en popularidad. Incluso ese fue el argumento para bajar a Pachito Santos de una segura nominación. Este argumento es incompleto porque si bien es cierto que Zuluaga es poco conocido también es cierto que no se debe a falta de oportunidades. Zuluaga simplemente no despierta mayor entusiasmo.La tercería que sonaba como una opción factible luce desinflada hoy. Navarro Wolf al tomarse el Partido Verde cavó su propia tumba porque precisamente lo que necesita para llegar a la Presidencia es desligarse de la izquierda radical. En otras palabras no se untó del verde que necesitaba para que los votantes lo vieran como un candidato más de centro que de izquierda. Llevar el Partido Progresista a cuesta es además llevar la carga de la incompetencia administrativa de Petro. Haber logrado un acuerdo menos ventajoso con los verdes, quienes tienen una muy buena imagen como administradores públicos, le hubiera quitado ese lastre.La principal amenaza de Santos no está en la oposición ni en una tercería. Está en su propia coalición. Vargas Lleras es la ficha que Santos más teme. Pero sus aspiraciones parecieran haber sido anuladas desde las mismas concesiones que Santos le otorga. Los liberales se quejan de las ventajas que Vargas saca por hacer parte de la coalición de gobierno. Lo que no dicen es que estas ventajas son el precio que paga Santos para postergar sus aspiraciones hasta el 2018.De todas formas la paciencia de Vargas no se debe a las prebendas de Santos. En la democracia los políticos traicionan si pueden traicionar sin que les pasen cuentas de cobros. Así es el juego y así funciona. Vargas no traiciona a Santos porque la coyuntura no es favorable para un candidato de mano dura. Las Farc pese a todas sus torpezas comprendieron que tenían que darle un empujoncito al Presidente si querían mantener vivo el proceso. La firma del acuerdo sobre el segundo punto fue un mensaje importante.Lograr la paz con las Farc continúa siendo el eje del debate electoral. El resto de la agenda es subsidiaria al proceso de La Habana. Las expectativas por vivir en un país sin Farc son enormes. Tanto así que la ciudadanía está dispuesta a realizar concesiones impopulares e inmerecidas a la guerrilla. Mientras Santos logre mantenerse a la vanguardia de una opción real de desmovilizar a las Farc y no surja un candidato medianamente fuerte el camino a su reelección está despejado.

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