Breaking Bad

Noviembre 16, 2013 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

El título de esta serie es un dicho sureño en EE.UU. que significa algo así como volver todo un infierno por transgredir las normas. En apariencias la trama es sobre un profesor de química frustrado por un trabajo mal pago de profesor de colegio para el cual está sobrecalificado. Un día Walter White, el profesor, se entera que es enfermo terminal de cáncer y decide fabricar metanfetaminas para conseguir 800.000 dólares que cree podrían sostener a su familia cuando él no esté. Entonces todo comienza a volverse un infierno para Walter.Hasta allí la serie no tiene nada distinto al recurso faustiano que siempre se utiliza para recrear el negocio de las drogas en los medios. Es decir, gente frustrada que le vende el alma al diablo con el narcotráfico. Luego de unos momentos de euforia el diablo pasa su cuenta de cobro. La vida de quienes le vendieron su alma se convierte un infierno.Breaking Bad no tiene de eso. La serie por no ser moralista ofrece una mirada distinta sobre las motivaciones necesarias para dedicarse a una carrera criminal. El asunto central es la injusticia. Walter White no decide fabricar metanfetaminas por una simple motivación egoísta de riqueza o lujo. Lo hace porque siente que la sociedad ha sido injusta con él.White no es negro ni hispano. Es lo que se llama un Wasp, un blanco anglosajón protestante. Es además altamente calificado. Pero a pesar de tenerlo todo para alcanzar éxito social las circunstancias lo llevaron a una posición inferior a sus expectativas. Sus socios se deshicieron de él cuando había desarrollado una muy rentable tecnología. Ahora ellos son millonarios y Walter debe combinar su trabajo de profesor en una secundaria con el de la caja registradora de un lavadero de carros. Allí debe padecer los abusos de su jefe, un inmigrante de Europa del este.El diagnóstico de cáncer es el punto de ruptura. ¿Cómo seguir las normas si la sociedad y el Estado no corresponden con su parte? Por no haber ofrecido una oportunidad para desarrollar su talento Walter White ahora fabrica la mejor anfetamina que el mercado haya conocido. La mafia lo valora y le monta un laboratorio a su medida.Lo que refleja la trama es que detrás de la decisión de involucrarse en la producción de drogas está el hecho que mucha gente encuentra una forma de realización por fuera de las leyes de la sociedad. Sobre todo cuando las oportunidades en lo legal no están disponibles. El recurso artístico de Breaking Bad para señalar este dilema es utilizar a un blanco de una comunidad representativa del sueño americano en vez de los negros e hispanos de una comunidad marginada. La desgracia inmerecida de un blanco pone los reflectores sobre la injusticia como motivación.Otro aspecto relevante es la diferencia en la relación entre el Estado y la mafia de acuerdo a las sociedades involucradas. Mientras los mafiosos mexicanos de la serie hacen y deshacen en su tierra, en EE.UU. tienen que respetar las autoridades. Los criminales que conquistan el mercado final realizan las operaciones de tráfico sin perturbar el orden público. Saben bien que cualquier amenaza a las instituciones y al orden es una sentencia fija.Al ver Breaking Bad piensa uno lo irónico que resulta el repudio moral en Colombia a las series sobre narcotraficantes y se omita el aporte que puede tener la producción artística para la comprensión social del fenómeno.Breaking BadEl título de esta serie es un dicho sureño en EE. UU. que significa algo así como volver todo un infierno por transgredir las normas. En apariencias la trama es sobre un profesor de química frustrado por un trabajo mal pago de profesor de colegio para el cual está sobrecalificado. Un día Walter White, el profesor, se entera que es enfermo terminal de cáncer y decide fabricar metanfetaminas para conseguir 800.000 dólares que cree podrían sostener a su familia cuando él no esté. Entonces todo comienza a volverse un infierno para Walter.Hasta allí la serie no tiene nada distinto al recurso faustiano que siempre se utiliza para recrear el negocio de las drogas en los medios. Es decir, gente frustrada que le vende el alma al diablo con el narcotráfico. Luego de unos momentos de euforia el diablo pasa su cuenta de cobro. La vida de quienes le vendieron su alma se convierte un infierno.Breaking Bad no tiene de eso. La serie por no ser moralista ofrece una mirada distinta sobre las motivaciones necesarias para dedicarse a una carrera criminal. El asunto central es la injusticia. Walter White no decide fabricar metanfetaminas por una simple motivación egoísta de riqueza o lujo. Lo hace porque siente que la sociedad ha sido injusta con él.White no es negro ni hispano. Es lo que se llama un Wasp, un blanco anglosajón protestante. Es además altamente calificado. Pero a pesar de tenerlo todo para alcanzar éxito social las circunstancias lo llevaron a una posición inferior a sus expectativas. Sus socios se deshicieron de él cuando había desarrollado una muy rentable tecnología. Ahora ellos son millonarios y Walter debe combinar su trabajo de profesor en una secundaria con el de la caja registradora de un lavadero de carros. Allí debe padecer los abusos de su jefe, un inmigrante de Europa del este.El diagnóstico de cáncer es el punto de ruptura. ¿Cómo seguir las normas si la sociedad y el Estado no corresponden con su parte? Por no haber ofrecido una oportunidad para desarrollar su talento Walter White ahora fabrica la mejor anfetamina que el mercado haya conocido. La mafia lo valora y le monta un laboratorio a su medida.Lo que refleja la trama es que detrás de la decisión de involucrarse en la producción de drogas está el hecho que mucha gente encuentra una forma de realización por fuera de las leyes de la sociedad. Sobre todo cuando las oportunidades en lo legal no están disponibles. El recurso artístico de Breaking Bad para señalar este dilema es utilizar a un blanco de una comunidad representativa del sueño americano en vez de los negros e hispanos de una comunidad marginada. La desgracia inmerecida de un blanco pone los reflectores sobre la injusticia como motivación.Otro aspecto relevante es la diferencia en la relación entre el Estado y la mafia de acuerdo a las sociedades involucradas. Mientras los mafiosos mexicanos de la serie hacen y deshacen en su tierra, en EE. UU. tienen que respetar las autoridades. Los criminales que conquistan el mercado final realizan las operaciones de tráfico sin perturbar el orden público. Saben bien que cualquier amenaza a las instituciones y al orden es una sentencia fija.Al ver Breaking Bad piensa uno lo irónico que resulta el repudio moral en Colombia a las series sobre narcotraficantes y se omita el aporte que puede tener la producción artística para la comprensión social del fenómeno.

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