Brasil - Sahagún

Brasil - Sahagún

Agosto 04, 2017 - 11:55 p.m. Por: Gustavo Duncan

El círculo se va cerrando. El escándalo de Odebrecht dejó de ser una indelicadeza de un alto funcionario en un ministerio que recibe un soborno para facilitar la adjudicación de una licitación a una firma. Cada vez es más claro que la campaña presidencial de Santos estuvo salpicada por dineros de Odebrecht. Tanto así que ya una magistrada del Consejo Nacional Electoral pidió que se investigara al presidente.

Sin embargo, para comprender la lógica de las transacciones políticas y económicas del escándalo hay que hacer una escala en Sahagún antes de llegar a Bogotá desde Brasil. De acuerdo a la Fiscalía los pagos a Otto Bula tenían como destinatario real a ‘Ñoño’ Elías, el famoso senador y gran elector de Sahagún.

A simple vista el soborno a un senador no pareciera decir mayor cosa. Es otro caso típico de corrupción en Colombia. Así como un viceministro recibe un soborno para influenciar la autoridad que le da su cargo, un senador recibe un soborno por la influencia que tiene sobre los nombramientos en el Estado debido a las votaciones que es capaz de obtener. El viceministro puede tomar directamente la decisión. El senador, por su peso electoral, puede definir quien toma las decisiones. Por eso les paga Odebrecht.

Pero la cuestión se vuelve más compleja cuando el senador no solo influye en los cargos del Estado Nacional, sino que es una pieza definitiva para garantizar la elección presidencial. La sección Caribe del portal La Silla Vacía ha mostrado en varios reportajes que la campaña de Santos en 2014 recibió el respaldo en votos de ‘Ñoño’ Elías y muchos otros políticos aún menos presentables. Y, además, ha mostrado que el respaldo era en: “plata en efectivo que aportaron contratistas, gobernaciones y alcaldías, alguna en calidad de ‘préstamo’, y que circuló entre los políticos en regiones sin ser nunca reportados”.

Es la forma predominante de hacer política de las regiones porque es la forma cómo los políticos resuelven las necesidades de la gente. Como le dijo uno de ellos a La Silla Caribe: “¿Tú crees que la viejita de la veredita por allá perdida iba a salir a votar por la linda cara de Santos o la mía? ¡A esa señora había que ayudarla! Hombe que pagarle la fórmula médica, hombe que tengo a mi hijo prestando el servicio en tierra perdida y quiero que me lo trasladen".

Lo de Odebrecht es solamente la punta del iceberg. Desde la presidencia se ayuda a los aliados políticos en las regiones con contratos y desde las regiones se devuelve el favor con votos y dinero para reelegirse. Sahagún, por supuesto, es una región privilegiada. Tiene cinco congresistas pese a ser un municipio de menos de 150.000 habitantes. Semejante fábrica de votos les reporta generosas inversiones públicas desde Bogotá. Es su principal producto económico.

Para curarse en salud, Santos ya ha salido a los medios para crear distancias. La directora del Icbf denunció a ‘Ñoño’ por haber robado la entidad durante 14 años. El mensaje para el amigo es contundente. Al igual que Santiago Medina y Fernando Botero en el Proceso 8000, si el presidente necesita quemarlo como fusible para evitar que lo toque el escándalo, lo hará sin dudar. No importa que gracias a políticos como él haya sido reelegido y haya podido sacar adelante su agenda de gobierno.

El círculo que se cierra no es el del soborno de un viceministro o un senador. Es el que va de Brasil a Sahagún y de allí a Bogotá.

Sigue en Twitter @gusduncan

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