Aritmética

Aritmética

Junio 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Duncan

Puede que las concesiones que las Farc hayan obtenido en cuanto a transformaciones estructurales de la sociedad sean mínimas, en La Habana no está en juego un gran acuerdo sobre la redistribución de la riqueza, pero han obtenido enormes concesiones en cuanto a la oportunidad de incidir en la política futura. La raíz de estas concesiones está en un atributo particular de las partes: la aritmética tan desproporcionada que hay entre la legitimidad de uno y otro lado de la mesa.El Estado colombiano puede tener muchos defectos pero mal que bien representa a la gran mayoría de la población. Las Farc, por el contrario, no representan sino a una proporción exigua de colombianos. Cuando acuerdan comisiones, definen circunscripciones especiales o simplemente opinan sobre temas políticos del país, el grado de representación real de ambas partes se distorsiona porque allí la lógica de la negociación supone una equidad en la participación. En el fondo es la forma cómo las Farc lograron a través de la violencia obtener una representación política que nunca hubieran obtenido mediante el convencimiento de la población por medios pacíficos. Es así que el acuerdo sobre la comisión de la verdad, las circunscripciones especiales para el Congreso, la ampliación de las zonas de reserva campesina, entre otras concesiones, reflejan el logro de una representación política que no corresponden a la verdadera representación social de las Farc. Pero en el largo plazo, incluso en el mediano y corto, el beneficio de esta aritmética desproporcionada no pareciera que fuera a quedar en manos de los Timochenko, Márquez y Catatumbo. La pobreza de sus habilidades en el libre juego democrático están más que demostradas. Es otra izquierda la que sacará provecho de las circunstancias.Muchos se sorprenderían al saber que una parte significativa de la izquierda legal, aquella del Polo, los Verdes, las ONG y los movimientos sociales, que defienden concesiones al máximo no tienen ni la mejor relación ni el mejor juicio sobre las Farc. Tienen además buenas razones para repudiarlas y desconfiar de ella. Las Farc en su afán caníbal de monopolizar la causa revolucionaria les asesinó a muchos de sus militantes. Las purgas ocurrieron aun al interior del propio Partido Comunista de donde surgieron las Farc.¿Por qué entonces esta izquierda defiende las concesiones al máximo? Porque saben que al final las concesiones en términos de representación política van a parar a sus manos. Ellos llevan décadas de experiencia en el oficio de ganarse voto a voto mediante el activismo, de organizar la sociedad civil en el marco de una visión ideológica y de crear un aparato logístico impresionante. Las Farc pueden ser los dueños iniciales de los cupos en las comisiones y las circunscripciones especiales pero más temprano que tarde los despojarán de su manejo. Los congresistas, los alcaldes y demás funcionarios públicos que se deriven de la dinámica del proceso y de los acuerdos provendrán en su gran mayoría de la izquierda legal.Esta es la esencia de lo que se está disputando en el proceso de paz, no las grandes transformaciones del sistema. Es la apuesta de la izquierda para lograr una representación política superior a una representación social que, aunque no es despreciable como la de las Farc, no es suficiente para llegar al poder y realizar las grandes transformaciones a las que aspiran.

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