Oasis

Junio 18, 2017 - 06:30 a.m. Por: Gonzalo Gallo

Dante Alighieri le trabajó 30 años a La Divina Comedia y el escritor libanés Jalil Gibrán pulió durante 20 años su obra cumbre El Profeta.

Luis Pasteur siguió investigando 18 años a pesar de estar semiparalizado por un derrame, y Edison tomó como experiencias casi 10 mil ensayos fallidos.

Fue perseverante hasta encontrar en un bambú carbonizado el primer filamento incandescente del bombillo.

Miguel Ángel le dedicó a la Capilla Sixtina cuatro años y medio y Colón no se rindió en su empeño de viajar a las Indias.

El persistente marinero estuvo buscando apoyo en las cortes de España y Portugal durante 10 largos años de continuas negativas.

Los ejemplos de personas apasionadas y soñadoras son muchos y las grandes obras siempre han exigido grandes esfuerzos y una paciencia de acero.

Una de las claves del éxito integral es la pasión que es una amalgama de entrega, confianza, ganas y perseverancia.

Elige insistir y persistir con inteligencia porque bien decía Napoleón: “la victoria es siempre del más apasionado”.

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