Oasis

Mayo 26, 2017 - 11:55 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Antaño, la Primera Comunión era una celebración religiosa en general sencilla, hoy es para muchos una exhibición social.

Antes, después del rito se hacía una reunión familiar con una comida en casa y para el niño un regalo nada ostentoso.

Hoy en Europa una familia puede gastar entre 4 y 8 mil euros, la lista de invitados es como para una boda y hay viajes costosos.

Las familias se endeudan y la tendencia es exhibir su poder adquisitivo, la fiesta es un factor de distinción como lo es buscar un colegio caro para su hijo.

Hoy los padres tienen uno o dos hijos y pueden invertir más que cuando en un hogar habían cinco o hasta diez.

Además el ritmo laboral y social lleva a los padres a pasar menos tiempo con ellos y así la fiesta es una “conducta de compensación”:

Pretenden sustituir la falta de tiempo y afecto con lo material. Es como decir: te doy poco amor y atención, pero te doy regalos.

Piensan así: “Que no sea menos que los demás”, “que no le falte nada”. Un modo de actuar bien dañino para los pequeños. ¿Celebras un rito sagrado o una exhibición social?

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