Oasis

Mayo 25, 2017 - 11:55 p.m. Por: Gonzalo Gallo

Murió el viejo monarca de un reino y el hijo que le sucedió llamó a un sabio anciano al palacio real.

- Mi padre te apreciaba mucho, siempre me hablaba de ti y me pidió que te buscara y me dejara aconsejar.

- Así es, repuso el buen hombre, tu padre fue un buen soberano porque nunca se dejó cegar por las ansias de poder.

- Mi padre me dijo que tenías un pergamino para mí y que allí están las claves para ser un excelente monarca para mi pueblo.

- Eso es cierto, pero antes de entregártelo, quiero que me digas qué significa para ti heredar el trono.

- Significa que Dios me dio la misión de servir a todos, de ser justo y puro en mi pensar y mi obrar.

- Veo que el rey te educó bien y estás listo para reinar, que este escrito sea tu faro y que Dios te guíe.

El anciano le entregó el pergamino y allí se leía: sólo necesitas tres cosas, piensa creativamente, actúa pacientemente y vive amorosamente.

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